sábado, 19 de septiembre de 2009

Chile a un paso de la permanencia en el grupo mundial.


Ante la ausencia de Fernando González, la afición local asumía que sería un fin de semana de mucho sufrimiento y de incertidumbre total, pero la tempranera ventaja lograda por Nicolás Massú al vencer a Jürgen Melzer y el sufridísimo triunfo de Paul Capdeville sobre Stefan Koubek permiten a los locales respirar con absoluta tranquilidad y esperar confiados el desenlace que los mantenga en la primera división planetaria.

Si en los días previos a la confrontación el equipo austríaco había insistido en que debían cuidarse de la capacidad de Massú para elevar su rendimiento cuando debe representar a su país, tuvieron la ocasión de comprobar que sus temores eran fundados: el ex campeón olímpico venció por 4-6, 6-4, 6-4 y 6-3 a Melzer, poniendo 1-0 adelante a Chile y entregando un punto que debería ser clave para asegurar la permanencia de su equipo en el Grupo Mundial.

En la gélida tarde de Rancagua, el tenista viñamarino fue capaz de superar un flojo comienzo y terminar imponiéndose ante un Melzer que nunca logró acercarse a su mejor nivel. Mientras el chileno corrigió a partir del segundo set sus problemas con el servicio, el zurdo austríaco fue perdiendo eficacia con el suyo y no fue capaz de mantener las ventajas que había sido capaz de construir. En el segundo set Melzer sirvió 3-2, pero perdió su saque en el sexto juego y luego volvió a cederlo en el décimo tras cometer dos doble faltas seguidas con la cuenta 30-30.

En la tercera manga, otra vez Melzer sirvió 3-2 adelante y otra vez volvió a cometer dos doble faltas para perder la ventaja antes de ceder el set con un nuevo quiebre. Envalentonado, Massú arrancó el cuarto set adelantándose 2-0 y, pese a perder de inmediato la ventaja, logró un nuevo break para ponerse 5-3 adelante y cerrar la batalla de tres horas y 54 minutos con un juego de servicio ganado en blanco.

“Mi ranking de hoy no es el que espero, pero aun así le gané al número uno de ellos. Jugué cuatro horas y físicamente estaba bien; ha sido un trabajo silencioso, y lo más importante es que rendí, y eso me sirve para lo que sigue. Jugar la Davis es impagable. Para mí lo es todo. Tengo casi 30 años y no sé por cuánto tiempo más podré seguir disfrutando estos momentos. Jugar por tu país es algo increíble. De una vez por todas las cosas me salieron. En el primer set partí lento, errático, pero después pude afortunadamente mejorar. Creo en mis capacidades, y este triunfo sirve mucho para mi confianza”, dijo Massú tras su victoria.

En el segundo individual, Capdeville tenía la responsabilidad de responder a la condición de número uno del equipo que por primera vez en su carrera ostenta y la obligación no pareció pesarle hasta comienzos del tercer set.

Un quiebre en el tercer juego fue todo lo que necesitó el chileno para llevarse el primer set y en el segundo se adelantó rápidamente 5-1, lo cual le permitió cerrar la manga pese a una tardía reacción del austríaco. Con la tranquilidad de estar dos sets a cero arriba, Capdeville arrancó quebrando en el tercero, pero en ese mismo instante comenzó su calvario. Toda su claridad desapareció de un momento a otro y no sólo terminó perdiendo ese parcial por 6-3, sino que en el cuarto terminó de desaparecer de la cancha y Koubek le endosó un 6-1.

El quinto set fue dramático. Capdeville se puso 2-0 adelante, luego quedó 4-2 abajo, igualó la cuenta, quebró, y cuando servía con el marcador 5-4 y 30-0 a su favor, se acalambró. Un ace y un smash le permitieron terminar con la pesadilla tras tres horas y 36 minutos de sufrimiento y cuando eran las 0.18 am hora local con un score final de 6-4 6-4 3-6 1-6 6-4.

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