El suizo Roger Federer derrotó al escocés Andy Murray en la final del Abierto de Australia y se consagró como campeón del torneo por cuarta vez en su carrera.
Fue un gran día en cuanto a nivel para el máximo preclasificado, que se mostró preciso, regular, agresivo y firme para romper todos los intentos tácticos de un Murray superado con claridad a lo largo del partido. El resultado final fue 6-3, 6-4 y 7-6 (13-11), tras 2 horas y 42 minutos.
Con este título, el número uno del mundo que ya había obtenido este título en 2004, 2006 y 2007, se convirtió además en el mayor ganador del torneo en la Era Abierta, con cuatro coronas aquí. También es el quinto jugador en la historia en alcanzar esa marca. Antes lo lograron Roy Emerson (6), el propio Agassi, Jack Crawford y Ken Rosewall, con cuatro.
Además, se trata del 16º título de Grand Slam para el número uno del mundo, un récord absoluto de todos los tiempos. Y el primero desde que es padre de mellizas.
Sólido con su servicio y excelente con los golpes de fondo, Roger resquebrajó el plan de juego de Murray, que comenzó jugándole alto y al revés para ver si podía incomodarlo. Lejos de ello, el suizo victimizó a su contrincante: lo apabulló con tiros ganadores y jugó con oficio para lograr vencerlo por segunda vez en una final de Grand Slam (ya lo había hecho en el US Open 2008).
Nada pudo hacer Murray, que no jugó un mal partido pero estuvo demasiado pasivo, especulando con errores que nunca llegaron, y que sigue sin ganar su primera corona en un torneo grande.
Desde el arranque del partido Federer demostró que tenía una misión, que estaba determinado, que tenía una sóla cosa en la cabeza, que la cuestión iba en serio: consiguió un quiebre en el primer juego de saque del escocés.
Y aunque cedió inmediatamente el propio y luego defendió gracias a su muy buen saque tres break points que lo podrían haber dejado 3-2 abajo en el primer set, el suizo mantuvo un nivel excelente, cada vez mejor, para ir sofocando de a poco las aspiraciones del británico en el parcial.
El octavo game fue el que marcó la diferencia definitiva en esa manga: Roger jugó casi perfecto, consiguió romper el servicio de Murray, se puso 5-3 y sentenció su ventaja.
El oportunismo fue clave para el hombre de Basilea en ese tramo, ya que consiguió un break en cada juego en el que tuvo chances: logró dos quiebres en tres oportunidades, pero la que desperdició fue en un game que finalmente quedó en su poder. Murray, en cambio, sólo concretó una de cuatro.
También ayudó el escaso porcentaje de primeros saques que acertó el escocés: sólo 45 por ciento, algo que le permitió a Federer tomar la iniciativa cuando le tocó recibir.
En la segunda manga, el multicampeón suizo llegó a su pico de rendimiento y apabulló a su oponente. Metido dentro de la cancha, asfixiante con la devolución, presionando con tiros profundos, consiguió quebrar para quedar 2-1 al frente y controlar el partido con una ventaja clara en la pizarra.
Esa diferencia en la pizarra le dio tranquilidad, y siempre sometió a Murray a situaciones complicadas. Por ejemplo, tuvo doble chance de quiebre para quedar 4-1 arriba. También tuvo cuatro break point para estar 5-2. Y aunque no estuvo tan contundente como en el primer set y dejó pasar esas oportunidades (logró llevarse 1 de 6), no cedió ningún punto de quiebre con su propio servicio, y terminó imponiéndose por 6-4.
En el tercer parcial, el británico intentó una nueva estrategia. Comenzó a tirar un poco más para hacer jugar a Federer en defensa con su drive. En el arranque de ese set, Murray finalmente tuvo una oportunidad para quebrar, pero la desperdició con un error no forzado. Sin embargo era una señal, el cominezo de algo: en el 2-3, el escocés quedó triple break point y pudo romper el servicio del suizo en su tercera chance.
Pareció un despertar para Murray, que comenzaba a sentirse más cómodo y a jugar sus propios tiros espectaculares. Sin embargo el pulso le tembló cuando más lo necesitaba: sacó 5-3 para quedarse con el set y cedió su servicio ante un Federer que volvió a presionar.
La paridad y la tensión caracterizaron la última porción del set, que tuvo su punto culminante en un emotivo, largo y espectacular tie break. En ese desempate Murray tuvo cinco set points. Otra vez se quedó en la puerta. Federer le tiró con toda la historia que lleva a cuestas para lidiar bien con la presión y cerrar el partido en su tercera chance.
Esta fue la octava final de Grand Slam consecutiva para Roger. De esas ocho, ganó cuatro contando su victoria ante Murray aquí.
Con este resultado, además, el suizo llevó a 5-6 el historial ante Murray, quien sigue liderando en enfrentamientos personales pero jamás pudo vencer a Federer, siquiera sacarle un set, en un Grand Slam.
El tenis británico continúa por tanto su agonía en el Grand Slam y después de 74 años sigue sin encontrar al sucesor de Fred Perry, último jugador que ganó un grande (Abierto EE.UU. 1936).
"Felicidades, Roger, lo que has conseguido con tu tenis es increíble. Ojalá que algún día pueda volver y ganar aquí", dijo a punto de llorar Murray. "Lo siento no lo pude conseguir esta noche", continuó, y su voz se quebró. "Puedo llorar como Roger, pero es una pena que no pueda jugar como él", añadió Murray recordando las lágrimas del suizo en la final del año pasado contra Nadal. Ya está", cortó su discurso.
Pese a la derrota, el escocés trepará al número tres del mundo a partir de la próxima semana.
Federer quiso quitar hierro al asunto y se mostró humano. "Lo hiciste mejor que yo el año pasado en ese sentido", le animó. "Muy bien por tu fantástico torneo, no te preocupes porque un día ganarás un Grand Slam. Estoy en la Luna ahora después de haber jugado el mejor tenis de mi carrera en estas dos semanas", expresó el helvético. "Todos los Grand Slams son importantes, pero éste ha sido muy especial, es mi primero como padre", dijo el número uno que el lunes liderará la clasificación con 268 semanas al frente.
domingo, 31 de enero de 2010
sábado, 30 de enero de 2010
En Australia manda ella
La estadounidense Serena Williams venció a belga Justine Henin y se consagró campeona del Abierto de Australia por quinta vez, y por segunda ocasión consecutiva.
La número uno del mundo, máxima favorita y defensora del título se impuso en un duelo muy atractivo por 6-4, 3-6 y 6-2, tras 2 horas y 7 minutos.
Así, la multicampeona de Melbourne sumó una conquista a sus títulos de 2003, 2005, 2007 y 2009. Continúa invicta en cinco finales en este torneo. Con esa marca, es la máxima ganadora de títulos en el torneo en la Era Abierta. Además, es nada menos que su 12º título en un Grand Slam.
De esta manera, la americana igualó a 7-7 el historial ante Henin, y quedó 3-4 abajo en Grand Slams. Esta era la primera vez que se enfrentaban en una final de cualquier torneo.
Igualmente su rival, Henin, que recibió una invitación especial para participar del torneo, concretó con su acceso a la final un glorioso regreso al circuito profesional, del que se retiró durante casi 20 meses antes de regresar a principios de temporada.
En el arranque del partido Justine salió muy agresiva con la devolución. De hecho, logró poner contra las cuerdas a Williams, que sufrió cinco oportunidades de quiebre en contra en sus primeros tres juegos de servicio. Sin embargo, fue justamente el buen rendimiento con el saque el que salvó a Serena de varias situaciones complicadas en ese tramo del encuentro. En aquel parcial, contó con 5 aces e incomodó siempre con saques potentes y bien colocadas, muchas veces jugados con slice por el lado del revés.
De hecho, fue ella quien pegó primero para quebrar en su primera chance de break del set y llevar el marcador hasta 4-1 a su favor.
Sin embargo, ese resultado era mentiroso y no reflejaba bien la paridad del encuentro. Incluso, cuando estaban 3-1, la belga fue perjudicada por un fallo erróneo cuando estaba break point a favor. Henin finalmente consiguió recuperar el quiebre y dejó las cosas 4-4.
El pulso siguió un poco más firme por el lado de la norteamericana, que tuvo su único juego de saque sin chances de break en contra para quedar 5-4, y aprovechó dos dobles faltas de Henin en un único game para volver a romperle el servicio y cerrar el set a su favor.
El segundo parcial encontró a Serena más agresiva todavía, y a Henin igual de activa. Esta vez la que salvó un doble break point en el arranque fue la belga, que inmediatamente se quedó con un premio temprano al quebrar ella misma y quedar por primera vez con ventaja en la pizarra: 2-1.
Pero la menor de las hermanas Williams no dio respiro ni tregua: enseguida atacó con profunidad con el revés para lograr un par de tiros no forzados que le devolvieron el quiebre y la paridad en el marcador.
Cuando parecía que la campeona defensora le encontraba el rumbo al partido, Henin sorprendió con actitud, velocidad y persistencia para generar otro quiebre, en el famoso séptimo game.
Desde allí, fue un concierto de Henin, que entró en ritmo y por un rato hizo lo que quiso con la ganadora de once Grand Slams: jugó tiros de todos los colores, encontró variedad de alturas y ángulos, mostró todo el repertorio de tiros ganadores... Justine pareció la de sus mejores épocas y no dio opción. Se quedó con la segunda manga para llevar todo a un set final.
En el comienzo de ese parcial definitorio, la belga tuvo doble break point, pero Serena se defendió con su arma más valiosa: el servicio. Logró dos aces y un saque ganador para llevar adelante ese juego y quebró inmediatamente para pasar ella a comandar las acciones.
Esa reacción fue el catalizador para un desenlace a favaor de la norteamericana. Es que Williams logró quebrar el servicio de su rival en las siguientes tres ocasiones. Y aunque una vez perdió su propio servicio, jugó concentrada y determinada para cerrar el marcador a su favor.
El punto final fue un tiro ganador: un revés cruzado, su 46º del encuentro, para gritar en ese piso que ella siente como su casa.
La estadounidense se convirtió en la primera jugadora en defender con éxito su título desde que su compatriota Jennifer Capriati ganó por segunda vez en 2002. Acumula ya 36 títulos en su carrera.
Con este logro, Serena sumó su segundo festejo en la semana, ya que había sido campeona del torneo de dobles junto con su hermana Venus.
Serena se va de Melbourne con un gran botín, pues el título individual le reportó un cheque por 2,1 millones de dólares australianos (1,33 millones de euros), al que hay que sumar el de dobles, título que ganó también por segundo año con su hermana Venus, y que significó 450.000 dólares australianos (286.775 euros).
La australiana Margaret Court, la más prolífica ganadora en Australia, con 11 títulos y también la mujer-récord del Grand Slam con 24, entregó a Serena la Copa Daphne Akhurst. "Gracias, Dios", dijo la ganadora, que luego fue nombrando uno a uno a los miembros de su equipo, y que envió un mensaje a su padre Richard ausente del encuentro. "Sé que me habrás enviado un correo, gracias, te quiero mucho", dijo.
"Ha sido muy emotiva para mí", señaló Justine, ganadora en 2004 y que se retiró por problemas estomacales en la del 2006 frente a la francesa Amelie Mauresmo. "Creo que nunca me había pasado. Este es el sitio más especial para mi y prometo volver el próximo año. Felicidades Serena, eres una real campeona", dijo Henin, que no pudo igualar el fenomenal regreso de su compatriota Kim Clijsters, ganadora del Abierto de EE.UU. el pasado año, en su vuelta a las pistas.
La número uno del mundo, máxima favorita y defensora del título se impuso en un duelo muy atractivo por 6-4, 3-6 y 6-2, tras 2 horas y 7 minutos.
Así, la multicampeona de Melbourne sumó una conquista a sus títulos de 2003, 2005, 2007 y 2009. Continúa invicta en cinco finales en este torneo. Con esa marca, es la máxima ganadora de títulos en el torneo en la Era Abierta. Además, es nada menos que su 12º título en un Grand Slam.
De esta manera, la americana igualó a 7-7 el historial ante Henin, y quedó 3-4 abajo en Grand Slams. Esta era la primera vez que se enfrentaban en una final de cualquier torneo.
Igualmente su rival, Henin, que recibió una invitación especial para participar del torneo, concretó con su acceso a la final un glorioso regreso al circuito profesional, del que se retiró durante casi 20 meses antes de regresar a principios de temporada.
En el arranque del partido Justine salió muy agresiva con la devolución. De hecho, logró poner contra las cuerdas a Williams, que sufrió cinco oportunidades de quiebre en contra en sus primeros tres juegos de servicio. Sin embargo, fue justamente el buen rendimiento con el saque el que salvó a Serena de varias situaciones complicadas en ese tramo del encuentro. En aquel parcial, contó con 5 aces e incomodó siempre con saques potentes y bien colocadas, muchas veces jugados con slice por el lado del revés.
De hecho, fue ella quien pegó primero para quebrar en su primera chance de break del set y llevar el marcador hasta 4-1 a su favor.
Sin embargo, ese resultado era mentiroso y no reflejaba bien la paridad del encuentro. Incluso, cuando estaban 3-1, la belga fue perjudicada por un fallo erróneo cuando estaba break point a favor. Henin finalmente consiguió recuperar el quiebre y dejó las cosas 4-4.
El pulso siguió un poco más firme por el lado de la norteamericana, que tuvo su único juego de saque sin chances de break en contra para quedar 5-4, y aprovechó dos dobles faltas de Henin en un único game para volver a romperle el servicio y cerrar el set a su favor.
El segundo parcial encontró a Serena más agresiva todavía, y a Henin igual de activa. Esta vez la que salvó un doble break point en el arranque fue la belga, que inmediatamente se quedó con un premio temprano al quebrar ella misma y quedar por primera vez con ventaja en la pizarra: 2-1.
Pero la menor de las hermanas Williams no dio respiro ni tregua: enseguida atacó con profunidad con el revés para lograr un par de tiros no forzados que le devolvieron el quiebre y la paridad en el marcador.
Cuando parecía que la campeona defensora le encontraba el rumbo al partido, Henin sorprendió con actitud, velocidad y persistencia para generar otro quiebre, en el famoso séptimo game.
Desde allí, fue un concierto de Henin, que entró en ritmo y por un rato hizo lo que quiso con la ganadora de once Grand Slams: jugó tiros de todos los colores, encontró variedad de alturas y ángulos, mostró todo el repertorio de tiros ganadores... Justine pareció la de sus mejores épocas y no dio opción. Se quedó con la segunda manga para llevar todo a un set final.
En el comienzo de ese parcial definitorio, la belga tuvo doble break point, pero Serena se defendió con su arma más valiosa: el servicio. Logró dos aces y un saque ganador para llevar adelante ese juego y quebró inmediatamente para pasar ella a comandar las acciones.
Esa reacción fue el catalizador para un desenlace a favaor de la norteamericana. Es que Williams logró quebrar el servicio de su rival en las siguientes tres ocasiones. Y aunque una vez perdió su propio servicio, jugó concentrada y determinada para cerrar el marcador a su favor.
El punto final fue un tiro ganador: un revés cruzado, su 46º del encuentro, para gritar en ese piso que ella siente como su casa.
La estadounidense se convirtió en la primera jugadora en defender con éxito su título desde que su compatriota Jennifer Capriati ganó por segunda vez en 2002. Acumula ya 36 títulos en su carrera.
Con este logro, Serena sumó su segundo festejo en la semana, ya que había sido campeona del torneo de dobles junto con su hermana Venus.
Serena se va de Melbourne con un gran botín, pues el título individual le reportó un cheque por 2,1 millones de dólares australianos (1,33 millones de euros), al que hay que sumar el de dobles, título que ganó también por segundo año con su hermana Venus, y que significó 450.000 dólares australianos (286.775 euros).
La australiana Margaret Court, la más prolífica ganadora en Australia, con 11 títulos y también la mujer-récord del Grand Slam con 24, entregó a Serena la Copa Daphne Akhurst. "Gracias, Dios", dijo la ganadora, que luego fue nombrando uno a uno a los miembros de su equipo, y que envió un mensaje a su padre Richard ausente del encuentro. "Sé que me habrás enviado un correo, gracias, te quiero mucho", dijo.
"Ha sido muy emotiva para mí", señaló Justine, ganadora en 2004 y que se retiró por problemas estomacales en la del 2006 frente a la francesa Amelie Mauresmo. "Creo que nunca me había pasado. Este es el sitio más especial para mi y prometo volver el próximo año. Felicidades Serena, eres una real campeona", dijo Henin, que no pudo igualar el fenomenal regreso de su compatriota Kim Clijsters, ganadora del Abierto de EE.UU. el pasado año, en su vuelta a las pistas.
viernes, 29 de enero de 2010
Perfección suiza
La maestría y determinación del suizo Roger Federer se exhibió de nuevo en el Rod Laver Arena para lograr su quinta final del Abierto de Australia al vencer de forma aplastante al francés Jo-Wilfrid Tsonga, por 6-2, 6-3 y 6-2, y dejar marcado su duelo contra el británico Andy Murray por el título.
Rápido de piernas, con soltura en sus golpes, y con un Tsonga que pareció dolerse en los abdominales, Federer no tuvo problemas para marcar su 22ª final de Grand Slam y colocarse a tiro de ganar por cuarta vez el Abierto de Australia, con una victoria sobre el francés en 88 minutos.
Con sus padres Lynette y Robert en las gradas, y su mujer Mirka disfrutando de la frescura del tenis del número uno, Roger marcó una de las victorias más aplastantes en el torneo sobre Tsonga, que había llegado a esta instancia después de haber ganado dos partidos seguidos al mejor de cinco sets, hecho inédito en su carrera.
Federer no dejó que su servicio pasase por peligro ni una sola vez. Lo salvó de forma inmaculada y rompió cinco veces el de su rival, que concedió diez puntos de rotura.
Treinta y tres golpes ganadores y solo 13 errores no forzados fueron la tarjeta de visita de la perfecta y engrasada máquina suiza, que ahora tendrá la oportunidad de ganar su título número 40 en pista dura y el 62 de su carrera.
Tsonga, finalista en la edición de 2008, pareció acomplejado por el juego de su rival, y distó mucho de ser el jugador aguerrido y batallador que acabó con el español Nicolás Almagro en octavos y con Djokovic en la ronda siguiente. El cansancio de esos dos últimos partidos, pudieron pasarle factura.
Federer incluso tuvo humor para bromear después en la pista con la tradicional entrevista que realiza Jim Courier con el ganador al ponerse en el lugar de Murray y suponer la presión que recibirá de sus compatriotas británicos "que llevan esperando ciento cincuenta mil años", dijo, para que alguien de ellos gane un Grand Slam.
Federer ha vencido a Murray en seis de las diez ocasiones que se han enfrentado, y dos veces el año pasado, en Cicinnati y la Copa Masters disputada en Londres.
El escocés venció el jueves al croata Marin Cilic por 3-6, 6-4, 6-4 y 6-2, para alcanzar por segunda vez en su carrera una final del Grand Slam.
Rápido de piernas, con soltura en sus golpes, y con un Tsonga que pareció dolerse en los abdominales, Federer no tuvo problemas para marcar su 22ª final de Grand Slam y colocarse a tiro de ganar por cuarta vez el Abierto de Australia, con una victoria sobre el francés en 88 minutos.
Con sus padres Lynette y Robert en las gradas, y su mujer Mirka disfrutando de la frescura del tenis del número uno, Roger marcó una de las victorias más aplastantes en el torneo sobre Tsonga, que había llegado a esta instancia después de haber ganado dos partidos seguidos al mejor de cinco sets, hecho inédito en su carrera.
Federer no dejó que su servicio pasase por peligro ni una sola vez. Lo salvó de forma inmaculada y rompió cinco veces el de su rival, que concedió diez puntos de rotura.
Treinta y tres golpes ganadores y solo 13 errores no forzados fueron la tarjeta de visita de la perfecta y engrasada máquina suiza, que ahora tendrá la oportunidad de ganar su título número 40 en pista dura y el 62 de su carrera.
Tsonga, finalista en la edición de 2008, pareció acomplejado por el juego de su rival, y distó mucho de ser el jugador aguerrido y batallador que acabó con el español Nicolás Almagro en octavos y con Djokovic en la ronda siguiente. El cansancio de esos dos últimos partidos, pudieron pasarle factura.
Federer incluso tuvo humor para bromear después en la pista con la tradicional entrevista que realiza Jim Courier con el ganador al ponerse en el lugar de Murray y suponer la presión que recibirá de sus compatriotas británicos "que llevan esperando ciento cincuenta mil años", dijo, para que alguien de ellos gane un Grand Slam.
Federer ha vencido a Murray en seis de las diez ocasiones que se han enfrentado, y dos veces el año pasado, en Cicinnati y la Copa Masters disputada en Londres.
El escocés venció el jueves al croata Marin Cilic por 3-6, 6-4, 6-4 y 6-2, para alcanzar por segunda vez en su carrera una final del Grand Slam.
Las hermanas más ganadoras
Las hermanas Venus y Serena Williams se hicieron con el título de dobles del Abierto de Australia al derrotar este viernes en la final a la pareja número uno del circuito, formada por la zimbabue Cara Black y la estadounidense Liezel Huber, ganadoras en 2007, por 6-4 y 6-3.
Las Williams ganaron el torneo de dobles del Abierto de Australia en cuatro ocasiones, 2001, 2003, 2009 y 2010.
"Serena es mi mejor compañera de siempre", dijo Venus en la entrega de premios. "Este es uno de mis torneos favoritos", añadió por su parte Serena, que el sábado defiende su título individual en la final contra la belga Justine Henin.
En total, las dos hermanas han ganado juntas once torneos del Grand Slam en la modalidad de dobles.
Las Williams ganaron el torneo de dobles del Abierto de Australia en cuatro ocasiones, 2001, 2003, 2009 y 2010.
"Serena es mi mejor compañera de siempre", dijo Venus en la entrega de premios. "Este es uno de mis torneos favoritos", añadió por su parte Serena, que el sábado defiende su título individual en la final contra la belga Justine Henin.
En total, las dos hermanas han ganado juntas once torneos del Grand Slam en la modalidad de dobles.
jueves, 28 de enero de 2010
Busca el primer grande
El escocés Andy Murray venció al croata Marin Cilic por 3-6, 6-4, 6-4 y 6-2 y se convirtió en el primer británico en alcanzar la final del Abierto de Australia en los últimos 33 años.
Finalista en el Abierto de EE.UU. en 2008, Murray se enfrentará en la definición con el ganador del encuentro del viernes, entre el suizo Roger Federer (1º) y el francés Jo-Wilfried Tsonga (10º).
John Lloyd, actual capitán del equipo británico de Copa Davis y comentarista del torneo para la BBC, alcanzó la final del Abierto de Australia en 1977, pero cayó ante el estadounidense Vitas Gerulaitis por 6-3, 7-6, 5-7, 3-6 y 6-2. Fred Perry fue el último británico en ganar aquí, en 1934.
La victoria de Murray, en tres horas y dos minutos, sitúa al escocés con más puntos que el español Rafael Nadal, que ocupará el lunes la cuarta plaza de la clasificación mundial y quedará fuera del grupo de los tres primeros por primera vez desde el 2005. Si Murray gana el domingo será el número dos del mundo, puesto que ya ocupó el pasado año durante tres semanas, y si pierde será tercero, por detrás del serbio Novak Djokovic.
Murray no conocerá hasta el viernes su rival en la final, y tendrá por tanto un día más de descanso que él para reposar y meditar sobre la estrategia a seguir, y también para recordar y deleitarse observando el vídeo del partido ante Cilic, donde consiguió dos golpes para el recuerdo.
El primero de ellos fue en el quinto juego del segundo set, cuando se lanzó en carrera y alcanzó una bola que quedó muerta tras rozar la red. Cilic la pilló de volea y le envió después un globo al fondo. Con gran rapidez, Murray la alcanzó en la línea de servicio para golpear de espaldas con la derecha y sobrepasar al croata en la malla. Fue la primera rotura que logró y que le sirvió luego para igualar a un set.
El segundo se produjo ya en el quinto set cuando el escocés estaba lanzado. Cilic servía, tocado anímicamente, y logró un saque muy angulado. Andy se lanzó de nuevo por la bola y restó por fuera de la pista para colocarla, imposible de devolver, en el campo del croata, el primero de esta nacionalidad que había alcanzado las semifinales del Abierto de Australia, y que llevaba una racha de diez partidos ganados en 2010, incluyendo su título en Madras (India).
Cilic había vencido a Murray en los octavos de final del Abierto de Estados Unidos en 2009, su primera victoria sobre un jugador situado entre los tres primeros del mundo, y la única ante el escocés que se tomó una dulce venganza para colocarse adelante en sus enfrentamientos por 4-1.
Finalista en la final del Abierto de EE.UU. en 2008, el único británico que ha logrado dos finales del Grand Slam desde que comenzó la era abierta, Murray tiene la oportunidad ahora de acallar a los que siempre lo consideraron un flojo rival en las grandes citas.
Entrenado por su compatriota Miles McLagan, Murray realizó la preparación para el Abierto de Australia en Miami con el español Alex Corretja, que no ha viajado a Melbourne porque este torneo no figuraba entre las 14 semanas acordadas.
"Murray ha logrado un buen equilibrio entre la defensa y el ataque, y eso es lo más importante de su victoria de hoy", dijo Correjta a EFE desde Barcelona por teléfono.
"Le ha costado adaptarse al principio porque el juego de Cilic es muy diferente al de Nadal, pero lo ha logrado de menos a mas. No hay ansiedad ahora, en realidad nunca la ha habido dentro del equipo, y si le toca Federer el suizo es el favorito, por su gran experiencia en tantas finales de Grand Slam. Si es contra Tsonga, la batalla estará más abierta, aunque también habrá nervios", añadió Alex.
Separados sus padres desde hace diez, Judy ha estado presente en todos sus partidos en Melbourne. William, que sí acudió a la final de Flushing Meadows, podría emprender rumbo a la capital del estado de Victoria desde Surrey para ver como su hijo se convierte en el primer británico en ganar un título del Grand Slam desde que Fred Perry venciera al estadounidense Donald Budge en la final del Abierto de Estados Unidos en 1936.
Finalista en el Abierto de EE.UU. en 2008, Murray se enfrentará en la definición con el ganador del encuentro del viernes, entre el suizo Roger Federer (1º) y el francés Jo-Wilfried Tsonga (10º).
John Lloyd, actual capitán del equipo británico de Copa Davis y comentarista del torneo para la BBC, alcanzó la final del Abierto de Australia en 1977, pero cayó ante el estadounidense Vitas Gerulaitis por 6-3, 7-6, 5-7, 3-6 y 6-2. Fred Perry fue el último británico en ganar aquí, en 1934.
La victoria de Murray, en tres horas y dos minutos, sitúa al escocés con más puntos que el español Rafael Nadal, que ocupará el lunes la cuarta plaza de la clasificación mundial y quedará fuera del grupo de los tres primeros por primera vez desde el 2005. Si Murray gana el domingo será el número dos del mundo, puesto que ya ocupó el pasado año durante tres semanas, y si pierde será tercero, por detrás del serbio Novak Djokovic.
Murray no conocerá hasta el viernes su rival en la final, y tendrá por tanto un día más de descanso que él para reposar y meditar sobre la estrategia a seguir, y también para recordar y deleitarse observando el vídeo del partido ante Cilic, donde consiguió dos golpes para el recuerdo.
El primero de ellos fue en el quinto juego del segundo set, cuando se lanzó en carrera y alcanzó una bola que quedó muerta tras rozar la red. Cilic la pilló de volea y le envió después un globo al fondo. Con gran rapidez, Murray la alcanzó en la línea de servicio para golpear de espaldas con la derecha y sobrepasar al croata en la malla. Fue la primera rotura que logró y que le sirvió luego para igualar a un set.
El segundo se produjo ya en el quinto set cuando el escocés estaba lanzado. Cilic servía, tocado anímicamente, y logró un saque muy angulado. Andy se lanzó de nuevo por la bola y restó por fuera de la pista para colocarla, imposible de devolver, en el campo del croata, el primero de esta nacionalidad que había alcanzado las semifinales del Abierto de Australia, y que llevaba una racha de diez partidos ganados en 2010, incluyendo su título en Madras (India).
Cilic había vencido a Murray en los octavos de final del Abierto de Estados Unidos en 2009, su primera victoria sobre un jugador situado entre los tres primeros del mundo, y la única ante el escocés que se tomó una dulce venganza para colocarse adelante en sus enfrentamientos por 4-1.
Finalista en la final del Abierto de EE.UU. en 2008, el único británico que ha logrado dos finales del Grand Slam desde que comenzó la era abierta, Murray tiene la oportunidad ahora de acallar a los que siempre lo consideraron un flojo rival en las grandes citas.
Entrenado por su compatriota Miles McLagan, Murray realizó la preparación para el Abierto de Australia en Miami con el español Alex Corretja, que no ha viajado a Melbourne porque este torneo no figuraba entre las 14 semanas acordadas.
"Murray ha logrado un buen equilibrio entre la defensa y el ataque, y eso es lo más importante de su victoria de hoy", dijo Correjta a EFE desde Barcelona por teléfono.
"Le ha costado adaptarse al principio porque el juego de Cilic es muy diferente al de Nadal, pero lo ha logrado de menos a mas. No hay ansiedad ahora, en realidad nunca la ha habido dentro del equipo, y si le toca Federer el suizo es el favorito, por su gran experiencia en tantas finales de Grand Slam. Si es contra Tsonga, la batalla estará más abierta, aunque también habrá nervios", añadió Alex.
Separados sus padres desde hace diez, Judy ha estado presente en todos sus partidos en Melbourne. William, que sí acudió a la final de Flushing Meadows, podría emprender rumbo a la capital del estado de Victoria desde Surrey para ver como su hijo se convierte en el primer británico en ganar un título del Grand Slam desde que Fred Perry venciera al estadounidense Donald Budge en la final del Abierto de Estados Unidos en 1936.
Final de alto impacto
La estadounidense Serena Williams, primera favorita del Abierto de Australia de tenis, y la belga Justine Henin, lograron su pase para la final del torneo, que se disputará el sábado, al ganar sus respectivos partidos de semifinales, este jueves en Melbourne.
La estadounidense consiguió su pase a la final vengando la eliminación de su hermana Venus (N.6), al derrotar a la que fue su verdugo en cuartos de final, la china Na Li (N.16), por 7-6 (7/4) y 7-6 (7/1); mientras que Henin pasò a la final tras imponerse a la también china Jie Zheng con un rotundo 6-1 y 6-0.
Williams ganó ante Li un difícil partido, en el que ambas jugadoras desplegaron un excelente nivel de juego. Sin embargo, la jugadora estadounidense terminó marcando las diferencias empleándose con todas sus fuerzas en el segundo 'tie-break' del partido, lo que le permitió adjudicarse la segunda y definitiva manga.
Con su victoria ante Li, la estadounidense tendrá opciones para cumplir su objetivo de sumar su 12º título de un Grand Slam y su quinto 'grande' de Australia.
Serena Williams, que ya salió victoriosa de Melbourne en 2003, 2005, 2007 y 2009, todavía no sabe lo que es vencer el Grand Slam australiano en año par.
Pero su reto es entrar un poco más en la historia, pues lograr 12 títulos de los 'grandes' del circuito supondría igualar el registro de su compatriota Billie Jean King.
"Es el objetivo, claro, pero si no ocurre este fin de semana todavía tendré tiempo y otras ocasiones para lograrlo", declaró Serena Williams tras su victoria en semifinales.
Por su parte, Henin, que será la próxima rival de la número uno del tenis mundial, declaró estar impaciente por enfrentarse a la primera favorita del certamen.
"Será un momento especial, el sueño continúa para mí", declaró la belga. Voy a jugar contra la número uno mundial y la vigente campeona, es una gran guerrera. Estoy impaciente por jugar y voy a intentar ir a por el título", agregó Henin tras su victoria ante Jie Zheng.
La victoria de la belga sobre Zheng fue "fácil", según apuntó la propia Henin. "Estoy contenta de haber ganado tan fácilmente, es la mejor preparación posible para la final", según comentó Henin.
Logrando su pase a la final, Henin y Williams acabaron con el sueño del tenis chino, encarnado por Li y Zheng.
"Fue la primera vez que dos jugadoras chinas juegan a la vez las semifinales de un Grand Slam", destacó Li, de 27 años. "Pienso que fue bueno par las dos y también para el tenis chino. Fue un día emocionante", manifestó la jugadora asiática tras la derrota de semifinales.
Por sus esfuerzos en el Grand Slam australiano, Li tiene opciones de verse en la quinta posición del tenis mundial, mientras que Zheng, pese a la clara derrota, volverá a estar entre las veinte mejores jugadoras del circuito.
La estadounidense consiguió su pase a la final vengando la eliminación de su hermana Venus (N.6), al derrotar a la que fue su verdugo en cuartos de final, la china Na Li (N.16), por 7-6 (7/4) y 7-6 (7/1); mientras que Henin pasò a la final tras imponerse a la también china Jie Zheng con un rotundo 6-1 y 6-0.
Williams ganó ante Li un difícil partido, en el que ambas jugadoras desplegaron un excelente nivel de juego. Sin embargo, la jugadora estadounidense terminó marcando las diferencias empleándose con todas sus fuerzas en el segundo 'tie-break' del partido, lo que le permitió adjudicarse la segunda y definitiva manga.
Con su victoria ante Li, la estadounidense tendrá opciones para cumplir su objetivo de sumar su 12º título de un Grand Slam y su quinto 'grande' de Australia.
Serena Williams, que ya salió victoriosa de Melbourne en 2003, 2005, 2007 y 2009, todavía no sabe lo que es vencer el Grand Slam australiano en año par.
Pero su reto es entrar un poco más en la historia, pues lograr 12 títulos de los 'grandes' del circuito supondría igualar el registro de su compatriota Billie Jean King.
"Es el objetivo, claro, pero si no ocurre este fin de semana todavía tendré tiempo y otras ocasiones para lograrlo", declaró Serena Williams tras su victoria en semifinales.
Por su parte, Henin, que será la próxima rival de la número uno del tenis mundial, declaró estar impaciente por enfrentarse a la primera favorita del certamen.
"Será un momento especial, el sueño continúa para mí", declaró la belga. Voy a jugar contra la número uno mundial y la vigente campeona, es una gran guerrera. Estoy impaciente por jugar y voy a intentar ir a por el título", agregó Henin tras su victoria ante Jie Zheng.
La victoria de la belga sobre Zheng fue "fácil", según apuntó la propia Henin. "Estoy contenta de haber ganado tan fácilmente, es la mejor preparación posible para la final", según comentó Henin.
Logrando su pase a la final, Henin y Williams acabaron con el sueño del tenis chino, encarnado por Li y Zheng.
"Fue la primera vez que dos jugadoras chinas juegan a la vez las semifinales de un Grand Slam", destacó Li, de 27 años. "Pienso que fue bueno par las dos y también para el tenis chino. Fue un día emocionante", manifestó la jugadora asiática tras la derrota de semifinales.
Por sus esfuerzos en el Grand Slam australiano, Li tiene opciones de verse en la quinta posición del tenis mundial, mientras que Zheng, pese a la clara derrota, volverá a estar entre las veinte mejores jugadoras del circuito.
miércoles, 27 de enero de 2010
Dió la sorpresa
Tsonga se tomó una dulce venganza de la final que perdió en Melbourne ante Djokovic en 2008, la primera que disputó en un Grand Slam, y lo hizo al ganar por segunda vez en su carrera un partido a cinco sets, al vencer a Djokovic por 7-6 (8), 6-7 (5), 1-6, 6-3 y 6-1 en una batalla que duró 3 horas y 52 minutos.
El primer partido a cinco sets de su vida lo ganó Tsonga en la ronda anterior al superar al español Nicolás Almagro. Ya en la Rod Laver Arena, donde el público estuvo siempre de su lado y donde se dio a conocer al mundo, el francés se recuperó después de ir perdiendo por dos sets a uno, cuando el serbio bajó su nivel.
Djokovic tuvo un punto de set en la primera manga, pero la cedió en el desempate. En la segunda la batalla fue magnífica, con tremendos intercambios desde el fondo, y voleas espectaculares de uno y otro, pero el serbio pareció agotarse, y tras ceder el tercero abandonó la pista camino a los vestuarios por un problema estomacal.
Su nivel descendió y Tsonga aprovechó esta circunstancia para apretar más aún y ganar los dos siguientes sets en 71 minutos, con 19 saques directos en su haber. El de Belgrado cometió nueve dobles faltas y cedió su saque ante el francés que ahora aspira a retar a Federer.
Tsonga, Arnaud Clement y Sebastien Grosjean son los únicos tres franceses que alcanzaron las semifinales de Melbourne. El Abierto de Australia solo lo ha ganado un francés en la historia, Jean Borotra en 1928.
Será el tercer enfrentamiento entre Federer y Tsonga. Hasta aquí acumulan un triunfo cada uno: el suizo se impuso en el Masters de Madrid 2008, mientras que el francés ganó en el Masters de Montreal 2009.
En la otra semifinal se medirán el croata Marin Cilic y el británico Andy Murray.
El primer partido a cinco sets de su vida lo ganó Tsonga en la ronda anterior al superar al español Nicolás Almagro. Ya en la Rod Laver Arena, donde el público estuvo siempre de su lado y donde se dio a conocer al mundo, el francés se recuperó después de ir perdiendo por dos sets a uno, cuando el serbio bajó su nivel.
Djokovic tuvo un punto de set en la primera manga, pero la cedió en el desempate. En la segunda la batalla fue magnífica, con tremendos intercambios desde el fondo, y voleas espectaculares de uno y otro, pero el serbio pareció agotarse, y tras ceder el tercero abandonó la pista camino a los vestuarios por un problema estomacal.
Su nivel descendió y Tsonga aprovechó esta circunstancia para apretar más aún y ganar los dos siguientes sets en 71 minutos, con 19 saques directos en su haber. El de Belgrado cometió nueve dobles faltas y cedió su saque ante el francés que ahora aspira a retar a Federer.
Tsonga, Arnaud Clement y Sebastien Grosjean son los únicos tres franceses que alcanzaron las semifinales de Melbourne. El Abierto de Australia solo lo ha ganado un francés en la historia, Jean Borotra en 1928.
Será el tercer enfrentamiento entre Federer y Tsonga. Hasta aquí acumulan un triunfo cada uno: el suizo se impuso en el Masters de Madrid 2008, mientras que el francés ganó en el Masters de Montreal 2009.
En la otra semifinal se medirán el croata Marin Cilic y el británico Andy Murray.
Solo él lo podía frenar
El suizo Roger Federer, máximo favorito, se aseguró una semana más el puesto de número uno del mundo al vencer al ruso Nikolay Davydenko (6º), y avanzó a las semifinales del Abierto de Australia donde enfrentará al francés Jo-Wilfried Tsonga (10º), que sorprendió al serbio Novak Djokovic (3º).
El suizo conectó 9 aces y convirtió 8 de 14 oportunidades de quiebre para imponerse por por 2-6, 6-3, 6-0 y 7-5, en dos horas y 36 minutos. De esta manera el número uno del mundo agrandó su récord personal en semifinales de Grand Slam, ahora con 23 consecutivas. No pierde en una ronda anterior desde 2004 en la tercera de Roland Garros, frente al brasileño Gustavo Kuerten.
Si Federer hubiese perdido y Novak Djokovic lograba el título al final del torneo, el suizo hubiera visto como su corona pasaría a la cabeza de serbio. Pero con su victoria, Federer aseguró salir el próximo lunes al frente de la clasificación mundial y sumar su 268 semana como líder de la ATP.
Así igualará al estadounidense Jimmy Connors en el número de semanas al frente del ranking.
De paso, detuvo a Davydenko que le había ganado en las dos últimas ocasiones, en la Copa Masters de Londres el año pasado y en Doha en éste, siendo ahora el balance de 13-2 para el de Basilea.
Federer se hizo con un encuentro que perdía por 6-2 y 3-1. Ganó 13 juegos consecutivos y niveló la balanza.
Davydenko salvó una bola de partido en el décimo con servicio del suizo, y tras un resto explosivo, para igualar 5-5, pero fue quebrado de nuevo en el undécimo.
El ruso llevaba una racha de 13 partidos sin conocer la derrota, desde que ganó la Copa Masters de Londres y su título número 20 en Doha, y luchaba por meterse por primera vez en las semifinales de Melbourne.
El suizo conectó 9 aces y convirtió 8 de 14 oportunidades de quiebre para imponerse por por 2-6, 6-3, 6-0 y 7-5, en dos horas y 36 minutos. De esta manera el número uno del mundo agrandó su récord personal en semifinales de Grand Slam, ahora con 23 consecutivas. No pierde en una ronda anterior desde 2004 en la tercera de Roland Garros, frente al brasileño Gustavo Kuerten.
Si Federer hubiese perdido y Novak Djokovic lograba el título al final del torneo, el suizo hubiera visto como su corona pasaría a la cabeza de serbio. Pero con su victoria, Federer aseguró salir el próximo lunes al frente de la clasificación mundial y sumar su 268 semana como líder de la ATP.
Así igualará al estadounidense Jimmy Connors en el número de semanas al frente del ranking.
De paso, detuvo a Davydenko que le había ganado en las dos últimas ocasiones, en la Copa Masters de Londres el año pasado y en Doha en éste, siendo ahora el balance de 13-2 para el de Basilea.
Federer se hizo con un encuentro que perdía por 6-2 y 3-1. Ganó 13 juegos consecutivos y niveló la balanza.
Davydenko salvó una bola de partido en el décimo con servicio del suizo, y tras un resto explosivo, para igualar 5-5, pero fue quebrado de nuevo en el undécimo.
El ruso llevaba una racha de 13 partidos sin conocer la derrota, desde que ganó la Copa Masters de Londres y su título número 20 en Doha, y luchaba por meterse por primera vez en las semifinales de Melbourne.
A puro corazón
La estadounidense Serena Williams, máxima favorita, derrotó en un partido vibrante a la bielorrusa Victoria Azarenka (7ª) y se clasificó a la semifinal del Abierto de Australia. También alcanzó esa instancia la china Na Li (16ª), quien en primer turno sorprendió a la estadounidense Venus Williams (6ª).
En un día dispar para las hermanas más famosas del tenis, la actual número uno del mundo sufrió muchísimo para levantar un partido que la vio abajo 6-4 y 4-0, pero terminó logrando una victoria espectacular por 4-6, 7-6 (7-4) y 6-2, tras 2 horas y 28 minutos de juego.
Fue un duelo de alto vuelo, con picos altos para ambas jugadoras, y con un destino repetido: Serena había eliminado a Azarenka en las últimas dos ediciones de este torneo. Volvió a hacerlo.
La bielorrusa, que el año pasado ganó sus únicos tres títulos en el circuito, demostró ser una rival durísima: físicamente plena, con gran capacidad de desplazamientos y muy decidida a la hora de atacar. De hecho, incomodó con la profundidad de sus tiros y llevó el control del juego durante buena parte del desarrollo del match.
No fue suficiente para desbancar a la campeona defensora, cuatro veces ganadora del título en Melbourne y dueña de 11 coronas de Grand Slam. El partido se le fue escapando de las manos cuando parecía resuelto a su favor, y no pudo lograr el pase a su primera semi en un torneo de esta jerarquía.
El primer set resultó muy parejo. Durante 50 minutos batallaron con precisión y alta velocidad de pelota. Azarenka quebró en cuatro oportunidades en ese primer parcial. Y aunque pudo cerrar con su saque cuando estaba 5-2, y desperdició dos chances para ganar el set cuando su rival sacaba 3-5, cerró con autoridad la manga con su saque para marcar su ventaja parcial: 6-4.
Quizá la mayor diferencia en ese tramo fueron los 23 errores no forzados de la menor de las Williams.
En el comienzo del segundo parcial, se vio aún más sólida a la joven europea. Williams, poseedora de 11 títulos de Grand Slam, no le encontró la vuelta a sus tiros, a su excelente defensa y a sus siempre comprometedores contragolpes.
Azarenka encontró dos quiebres tempranos y se encontró 4-0 arriba en la pizarra sin haber cometido un solo error no forzado en el set.
Desde allí, la número uno del mundo se decidió a presentar batalla en base a mayor soltura y su habitual potencia. Después de todo, venía de perder su primer set de todo el torneo. Empezó a errar menos, a lastimar con su derecha y con su saque (8 de sus 14 aces fueron en este parcial), y a demostrar el tenis que realmente es capaz de jugar.
Y su reacción no fue ligera: consistió en quedarse con cinco games al hilo, dos quiebres incluídos, para pasar al frente en ese parcial: 5-4.
La rubia de Belarús reaccionó a tiempo para frenar la hemorragia de puntos. De a poco empezó a reencontrarse con su juego y mantuvo las cosas parejas para forzar un tie break.
Pero en ese desempate prevaleció la historia de Serena, que tuvo pulso para atacar en los momentos justos y llevar todo a un tercer set.
En la manga definitiva, una Williams en pleno ritmo y con envió anímico quebró temprano para quedar 2-1 arriba con su servicio. Y ya no miró atrás. Jugó con autoridad, volvió a quebrar y cerró su cuarta victoria en Grand Slam ante una rival a la que aventaja 4-1 en duelos personales.
La rival de Serena en semis será justamente quien amargó a su hermana en cuartos, la china Na Li, a quien aventaja 3-1 en el historial de enfrentamientos entre ambas.
En un día dispar para las hermanas más famosas del tenis, la actual número uno del mundo sufrió muchísimo para levantar un partido que la vio abajo 6-4 y 4-0, pero terminó logrando una victoria espectacular por 4-6, 7-6 (7-4) y 6-2, tras 2 horas y 28 minutos de juego.
Fue un duelo de alto vuelo, con picos altos para ambas jugadoras, y con un destino repetido: Serena había eliminado a Azarenka en las últimas dos ediciones de este torneo. Volvió a hacerlo.
La bielorrusa, que el año pasado ganó sus únicos tres títulos en el circuito, demostró ser una rival durísima: físicamente plena, con gran capacidad de desplazamientos y muy decidida a la hora de atacar. De hecho, incomodó con la profundidad de sus tiros y llevó el control del juego durante buena parte del desarrollo del match.
No fue suficiente para desbancar a la campeona defensora, cuatro veces ganadora del título en Melbourne y dueña de 11 coronas de Grand Slam. El partido se le fue escapando de las manos cuando parecía resuelto a su favor, y no pudo lograr el pase a su primera semi en un torneo de esta jerarquía.
El primer set resultó muy parejo. Durante 50 minutos batallaron con precisión y alta velocidad de pelota. Azarenka quebró en cuatro oportunidades en ese primer parcial. Y aunque pudo cerrar con su saque cuando estaba 5-2, y desperdició dos chances para ganar el set cuando su rival sacaba 3-5, cerró con autoridad la manga con su saque para marcar su ventaja parcial: 6-4.
Quizá la mayor diferencia en ese tramo fueron los 23 errores no forzados de la menor de las Williams.
En el comienzo del segundo parcial, se vio aún más sólida a la joven europea. Williams, poseedora de 11 títulos de Grand Slam, no le encontró la vuelta a sus tiros, a su excelente defensa y a sus siempre comprometedores contragolpes.
Azarenka encontró dos quiebres tempranos y se encontró 4-0 arriba en la pizarra sin haber cometido un solo error no forzado en el set.
Desde allí, la número uno del mundo se decidió a presentar batalla en base a mayor soltura y su habitual potencia. Después de todo, venía de perder su primer set de todo el torneo. Empezó a errar menos, a lastimar con su derecha y con su saque (8 de sus 14 aces fueron en este parcial), y a demostrar el tenis que realmente es capaz de jugar.
Y su reacción no fue ligera: consistió en quedarse con cinco games al hilo, dos quiebres incluídos, para pasar al frente en ese parcial: 5-4.
La rubia de Belarús reaccionó a tiempo para frenar la hemorragia de puntos. De a poco empezó a reencontrarse con su juego y mantuvo las cosas parejas para forzar un tie break.
Pero en ese desempate prevaleció la historia de Serena, que tuvo pulso para atacar en los momentos justos y llevar todo a un tercer set.
En la manga definitiva, una Williams en pleno ritmo y con envió anímico quebró temprano para quedar 2-1 arriba con su servicio. Y ya no miró atrás. Jugó con autoridad, volvió a quebrar y cerró su cuarta victoria en Grand Slam ante una rival a la que aventaja 4-1 en duelos personales.
La rival de Serena en semis será justamente quien amargó a su hermana en cuartos, la china Na Li, a quien aventaja 3-1 en el historial de enfrentamientos entre ambas.
martes, 26 de enero de 2010
Otra vez esa rodilla...
Murray alcanzó por primera vez las semifinales de este torneo al vencer a Nadal por 6-3, 7-6 (2) 3-0 y abandono por lesión.
Habían transcurrido dos horas y media de partido cuando Nadal tomó la decisión de dejar el Rod Laver Arena, donde el año pasado se convirtió en el primer español en ganar el Abierto de Australia. El de Manacor sintió un pinchazo en el músculo superior de la rodilla derecha al final del segundo set, al llegar a un drop shot de su rival, y aunque recibió masaje y disputó el tercer juego decidió no continuar.
La derrota significa la pérdida del número dos al final del torneo e incluso quizás también la del tres, dependiendo de varias combinaciones. Si el serbio Novak Djokovic gana el domingo en la final y Federer cae mañana ante el ruso Nikolay Davydenko, el de Belgrado puede ocupar la primera plaza, y si Murray vence al croata Marin Cilic en la penúltima ronda Nadal sería cuarto.
Pero no es eso lo que ahora preocupa a Nadal. Después de que el año pasado se perdiera Queen's y Wimbledon por un problema de tendinitis en las rodillas, y luego sufriera en Cincinnatti una rotura del abdominal de dos centímetros que se agravó en el Abierto de Estados Unidos, el de Manacor tiene su mente en otra cosa.
Dos horas antes del partido Nadal se entrenó en la pista 16, la misma que suele utilizar para las prácticas con el júnior australiano Sean Berman. Su semblante era serio, pero realizó la sesión sin problemas. Tan solo pidió a su fisio, Rafael Maymo, que le aflojaran el vendaje del tobillo izquierdo, donde tiene una esponja en la planta del pie para protegerse una ampolla, y nada hacía presagiar lo que pasaría luego durante el partido.
Hasta que llegó la lesión, Nadal jugó con intensidad dominando en los comienzos de ambos sets con roturas iniciales. Se hizo con el saque de Murray en el 2-1 del primer parcial y en el 4-2 del segundo, pero no consiguió materializar ninguna de esas ventajas.
Anclado en el fondo de la pista con un juego pausado, pero tremendamente efectivo al contragolpe, y mordiendo en la red cada vez que le hacía falta, Murray se dejaba dominar pero estaba en el partido. Y en los momentos finales sacaba lo mejor de sí para que Nadal perdiera el punto.
El problema del español era que, aun teniendo más oportunidades de rotura que su rival, no lograba sellarlas. Y Murray se crecía en la remontada con un peligroso revés a dos manos, una certera volea y un saque con el que logró 13 aces. Así, el de Manacor cedió el primer set en 52 minutos después de haber dispuesto de ocho puntos de rotura y haber convertido sólo uno.
En el segundo el partido siguió la misma dinámica, hasta que con 3-2 para Nadal el encuentro se paró para que se iniciaran los tradicionales fuegos artificiales en conmemoración del Día de Australia. El cielo se llenó de destellos y luces, pero el partido se enfrió durante casi 12 minutos, periodo que los jugadores aprovecharon para ir al servicio.
De vuelta a la pista, Murray pareció el más afectado por la interrupción ya que perdió el saque a continuación (2-4). Pero Nadal cometió una doble falta en el siguiente y cedió el suyo después. No obstante, estuvo dos veces a solo dos puntos de ganar el set más adelante, pero cuando realmente lo pasó fatal fue en el undécimo juego, en el que el británico dispuso de cuatro para robarle su servicio.
Llegado el desempate Murray se aprovechó de tres fallos de Nadal para tomar delantera y sentenciar ese juego de forma magistral.
Murray ganó su saque en el primer juego del tercer parcial y el español pidió la asistencia del fisio. Recibió masaje, pero su cara no reflejaba nada positivo. Pese a todo continuó y aguantó como pudo dos juegos más, e incluso tuvo opciones de romper en el tercero, pero tras cederlo decidió abandonar.
Habían transcurrido dos horas y media de partido cuando Nadal tomó la decisión de dejar el Rod Laver Arena, donde el año pasado se convirtió en el primer español en ganar el Abierto de Australia. El de Manacor sintió un pinchazo en el músculo superior de la rodilla derecha al final del segundo set, al llegar a un drop shot de su rival, y aunque recibió masaje y disputó el tercer juego decidió no continuar.
La derrota significa la pérdida del número dos al final del torneo e incluso quizás también la del tres, dependiendo de varias combinaciones. Si el serbio Novak Djokovic gana el domingo en la final y Federer cae mañana ante el ruso Nikolay Davydenko, el de Belgrado puede ocupar la primera plaza, y si Murray vence al croata Marin Cilic en la penúltima ronda Nadal sería cuarto.
Pero no es eso lo que ahora preocupa a Nadal. Después de que el año pasado se perdiera Queen's y Wimbledon por un problema de tendinitis en las rodillas, y luego sufriera en Cincinnatti una rotura del abdominal de dos centímetros que se agravó en el Abierto de Estados Unidos, el de Manacor tiene su mente en otra cosa.
Dos horas antes del partido Nadal se entrenó en la pista 16, la misma que suele utilizar para las prácticas con el júnior australiano Sean Berman. Su semblante era serio, pero realizó la sesión sin problemas. Tan solo pidió a su fisio, Rafael Maymo, que le aflojaran el vendaje del tobillo izquierdo, donde tiene una esponja en la planta del pie para protegerse una ampolla, y nada hacía presagiar lo que pasaría luego durante el partido.
Hasta que llegó la lesión, Nadal jugó con intensidad dominando en los comienzos de ambos sets con roturas iniciales. Se hizo con el saque de Murray en el 2-1 del primer parcial y en el 4-2 del segundo, pero no consiguió materializar ninguna de esas ventajas.
Anclado en el fondo de la pista con un juego pausado, pero tremendamente efectivo al contragolpe, y mordiendo en la red cada vez que le hacía falta, Murray se dejaba dominar pero estaba en el partido. Y en los momentos finales sacaba lo mejor de sí para que Nadal perdiera el punto.
El problema del español era que, aun teniendo más oportunidades de rotura que su rival, no lograba sellarlas. Y Murray se crecía en la remontada con un peligroso revés a dos manos, una certera volea y un saque con el que logró 13 aces. Así, el de Manacor cedió el primer set en 52 minutos después de haber dispuesto de ocho puntos de rotura y haber convertido sólo uno.
En el segundo el partido siguió la misma dinámica, hasta que con 3-2 para Nadal el encuentro se paró para que se iniciaran los tradicionales fuegos artificiales en conmemoración del Día de Australia. El cielo se llenó de destellos y luces, pero el partido se enfrió durante casi 12 minutos, periodo que los jugadores aprovecharon para ir al servicio.
De vuelta a la pista, Murray pareció el más afectado por la interrupción ya que perdió el saque a continuación (2-4). Pero Nadal cometió una doble falta en el siguiente y cedió el suyo después. No obstante, estuvo dos veces a solo dos puntos de ganar el set más adelante, pero cuando realmente lo pasó fatal fue en el undécimo juego, en el que el británico dispuso de cuatro para robarle su servicio.
Llegado el desempate Murray se aprovechó de tres fallos de Nadal para tomar delantera y sentenciar ese juego de forma magistral.
Murray ganó su saque en el primer juego del tercer parcial y el español pidió la asistencia del fisio. Recibió masaje, pero su cara no reflejaba nada positivo. Pese a todo continuó y aguantó como pudo dos juegos más, e incluso tuvo opciones de romper en el tercero, pero tras cederlo decidió abandonar.
No lo paran...
Andy Roddick se vio perjudicado por una lesión en el hombro y la base del cuello, producida en su partido anterior contra el chileno Fernando González.
En un duelo cambiante, que estuvo lejos de tener el nivel técnico esperado pero estuvo colmado de emociones fuertes, Cilic se impuso por 7-6 (7-5), 6-3, 3-6, 2-6 y 6-3, tras 3 horas y 52 minutos.
Al norteamericano no le alcanzó para levantar el partido una reacción notable: llegó a estar abajo dos sets a cero y molesto por una lesión, pero se mantuvo concentrado y estiró el partido.
A los dos se los notó un poco erráticos y faltos de potencia durante el desarrollo del match, algo extraño en dos sacadores y pegadores innatos. Quizá cansados por los largos duelos de octavos de final que venían de disputar, ambos intentaron en el arranque del juego suplir sus deficiencias con variedad de velocidades y alturas: mucho slice, mucho efecto para asegurar regularidad y ángulos.
Roddick pareció el más afectado por esta cuestión, ya que su habitualmente poderoso drive no lograba lastimar ni un poco a su contrincante. Aunque el croata no se vio nunca del todo cómodo y cometió muchos más errores no forzados que lo habitual. También es cierto que el vuelo tenístico del partido resultó ir de menor a mayor.
El primer set fue extremadamente parejo. Los dos defendieron sus games de saque con uñas y dientes hasta el tramo de definición. Cuando estaban 5-5, Cilic consiguió su primer quiebre tras cinco oportunidades fallidas en el set, y pareció que había definido todo a su favor. Pero no pudo sostener su diferencia cuando sacó para set y Roddick, que había dejado pasar dos chances en esa manga, recuperó terreno para llegar a un tie break.
En ese desempate, la diferencia volvió a ser mínima: se lo llevó Cilic porque empezó a encontrar un poco más su ritmo de juego habitual: un poco más de velocidad y excelente colocación de tiros. Sólo ese set duró 1 hora y 10 minutos.
Antes del arranque del segundo parcial, Roddick fue atendido por el trainer debido a una molestia en su hombro derecho.
La segunda manga encontró al norteamericano con una ventaja temprana de un quiebre, pero evidentemente mermado físicamente (hasta haciendo gestos de dolor físico) y algo fastidiado por su falta de precisión, el jugador de Nebraska no pudo sostener sus números en la pizarra y comenzó a sufrir el partido: cedió un break, luego otro. Enseguida dejó pasar dos oportunidades de quiebre para equilibrar el marcador. Se lo notaba algo ido del juego.
A partir de ese momento Cilic se soltó y, aunque sin brillar, comenzó a demostrar toda su versatilidad para complicar cada vez más al ganador del US Open 2003 y cerrar con oficio el segundo set.
Pero lejos de darse por vencido ex número uno del mundo decidió cambiar su táctica: empezó a jugar más planos los saques, dándoles mayor velocidad y menor cantidad de efecto, arriesgó más con su drive y buscó jugar puntos más cortos.
Y vaya si funcionó: Roddick consiguió un quiebre en el tercer set que le infundió nueva energía. Empezó a jugar mejor y a retroalimentar su confianza. Cilic, por el contrario, entró en una laguna de baja tensión que no parecía poder resolver.
Ya en el cuarto, el estadounidense arrasó: se puso 5-0 con su saque cuando iban 19 minutos de juego. Aunque cedió su servicio en ese game, el parcial ya era cosa juzgada.
En el último set, Cilic arrancó con su saque y levantó un triple break point en contra. El europeo despertó y nuevamente empezó a luchar de igual a igual. Fue el inicio de una paridad similar a la que se había dado en el comienzo del encuentro. Los puntos se alargaron y el escenario comenzó a favorecer nuevamente al vencedor de los primeros parciales.
Por eso el quiebre para quedar 3-1 arriba en esa manga pareció tan definitorio. A partir de allí, Roddick no pudo mantener su envión tenístico y anímico, y terminó avasallado por los 20 aces y los 84 tiros ganadores del joven que ya había eliminado del torneo a Juan Martín de Del Potro.
Así, el gigante croata de 21 años -que ya obtuvo un título esta temporada, en Chennai- se aseguró su pase a la semifinal de un Grand Slam por primera vez en su carrera, y dejó al estadounidense sin chances de jugar su quinta semi en Melbourne.
En un duelo cambiante, que estuvo lejos de tener el nivel técnico esperado pero estuvo colmado de emociones fuertes, Cilic se impuso por 7-6 (7-5), 6-3, 3-6, 2-6 y 6-3, tras 3 horas y 52 minutos.
Al norteamericano no le alcanzó para levantar el partido una reacción notable: llegó a estar abajo dos sets a cero y molesto por una lesión, pero se mantuvo concentrado y estiró el partido.
A los dos se los notó un poco erráticos y faltos de potencia durante el desarrollo del match, algo extraño en dos sacadores y pegadores innatos. Quizá cansados por los largos duelos de octavos de final que venían de disputar, ambos intentaron en el arranque del juego suplir sus deficiencias con variedad de velocidades y alturas: mucho slice, mucho efecto para asegurar regularidad y ángulos.
Roddick pareció el más afectado por esta cuestión, ya que su habitualmente poderoso drive no lograba lastimar ni un poco a su contrincante. Aunque el croata no se vio nunca del todo cómodo y cometió muchos más errores no forzados que lo habitual. También es cierto que el vuelo tenístico del partido resultó ir de menor a mayor.
El primer set fue extremadamente parejo. Los dos defendieron sus games de saque con uñas y dientes hasta el tramo de definición. Cuando estaban 5-5, Cilic consiguió su primer quiebre tras cinco oportunidades fallidas en el set, y pareció que había definido todo a su favor. Pero no pudo sostener su diferencia cuando sacó para set y Roddick, que había dejado pasar dos chances en esa manga, recuperó terreno para llegar a un tie break.
En ese desempate, la diferencia volvió a ser mínima: se lo llevó Cilic porque empezó a encontrar un poco más su ritmo de juego habitual: un poco más de velocidad y excelente colocación de tiros. Sólo ese set duró 1 hora y 10 minutos.
Antes del arranque del segundo parcial, Roddick fue atendido por el trainer debido a una molestia en su hombro derecho.
La segunda manga encontró al norteamericano con una ventaja temprana de un quiebre, pero evidentemente mermado físicamente (hasta haciendo gestos de dolor físico) y algo fastidiado por su falta de precisión, el jugador de Nebraska no pudo sostener sus números en la pizarra y comenzó a sufrir el partido: cedió un break, luego otro. Enseguida dejó pasar dos oportunidades de quiebre para equilibrar el marcador. Se lo notaba algo ido del juego.
A partir de ese momento Cilic se soltó y, aunque sin brillar, comenzó a demostrar toda su versatilidad para complicar cada vez más al ganador del US Open 2003 y cerrar con oficio el segundo set.
Pero lejos de darse por vencido ex número uno del mundo decidió cambiar su táctica: empezó a jugar más planos los saques, dándoles mayor velocidad y menor cantidad de efecto, arriesgó más con su drive y buscó jugar puntos más cortos.
Y vaya si funcionó: Roddick consiguió un quiebre en el tercer set que le infundió nueva energía. Empezó a jugar mejor y a retroalimentar su confianza. Cilic, por el contrario, entró en una laguna de baja tensión que no parecía poder resolver.
Ya en el cuarto, el estadounidense arrasó: se puso 5-0 con su saque cuando iban 19 minutos de juego. Aunque cedió su servicio en ese game, el parcial ya era cosa juzgada.
En el último set, Cilic arrancó con su saque y levantó un triple break point en contra. El europeo despertó y nuevamente empezó a luchar de igual a igual. Fue el inicio de una paridad similar a la que se había dado en el comienzo del encuentro. Los puntos se alargaron y el escenario comenzó a favorecer nuevamente al vencedor de los primeros parciales.
Por eso el quiebre para quedar 3-1 arriba en esa manga pareció tan definitorio. A partir de allí, Roddick no pudo mantener su envión tenístico y anímico, y terminó avasallado por los 20 aces y los 84 tiros ganadores del joven que ya había eliminado del torneo a Juan Martín de Del Potro.
Así, el gigante croata de 21 años -que ya obtuvo un título esta temporada, en Chennai- se aseguró su pase a la semifinal de un Grand Slam por primera vez en su carrera, y dejó al estadounidense sin chances de jugar su quinta semi en Melbourne.
Ya estan en semis
La belga Justine Henin venció a la rusa Nadia Petrova (19ª preclasificada) en los cuartos de final del Abierto de Australia y se clasificó a las semifinales del primer Grand Slam del año, donde se enfrentará con la china Jie Zheng, que venció a la rusa Maria Kirilenko.
Henin, que volvió este año al circuito tras dos temporadas de retiro, no tuvo problemas en imponer su tenis técnico y compacto ante una rival que presentó poca resistencia. Fue 7-6 (7-3) y 7-5 para la ex número uno del mundo, en 1 hora y 51 minutos.
La belga de 27 años jugó con mucha más decisión que una tibia Petrova, estuvo brillante con el revés y sólida a la hora de jugar profundo y angulado. Así logró mover a su rival para evitar que pegara afirmada y lastimara con su potencia. También fue más regular, y acertó a la hora de atacar. La rusa tampoco pudo lacerar con su veloz servicio, ya que jugó apenas un 55 por ciento de los puntos con su primer saque.
Y aunque de a ratos Petrova -quien eliminó a Clijsters y a Kuznetsova de este torneo- intentara tomar la iniciativa y cerrar puntos en la red, fueron sus propias imprecisiones en momentos clave las que evitaron un duelo más parejo. En total tuvo 51 errores no forzados, entre ellos el match point.
En el primer set, Henin fue la primera en romper el servicio de su rival: se puso 3-2 con su saque tras una doble falta de su oponente, a quien se notaba más indolente que nerviosa. Cuando parecía que el set se inclinaba para el lado de la belga, Petrova hizo lo propio y quebró en el octavo game para igualar las acciones. La belga reaccionó de inmediato: se quedó con el saque de su contrincante y sacó ella misma para cerrar el set. No lo logró: otro quiebre dejó todo 5-5.
Es que, como vino sucediendo a lo largo de todo el torneo, en muchos momentos del encuentro Henin tuvo inconvenientes para sacar adelante sus juegos de servicio.
Ese parcial se definió en un tie break dominado con claridad por Henin frente a una rival errática y dubitativa, que cometió 4 errores no forzados en esa definición.
En el segundo set la belga arrancó dormida y llegó a estar 0-3 abajo. Pero entre méritos propios y equivocaciones ajenas trepó hasta quedar 4-3. Desde allí transitó con cierta comodidad hasta el 6-5, un game que la vio en todo su esplendor para lograr el quiebre que cerraría el partido.
Henin, quien recibió una invitación especial para a este torneo, ya le había ganado a Petrova en este año de regreso, ya que la había vencido en la segunda ronda de Brisbane.
Con esta victoria, la campeona de este torneo en 2004 estiró su historial de victorias ante Petrova a 13-2. Y alcanzó por primera vez desde 2006 las semifinales de Melbourne (no participó en 2007 ni 2009, cayó en cuartos en 2008).
En las semifinales, la campeona de siete Grand Slams jugará ante la china Jie Zheng, quien venció a Kirilenko con mucha facilidad en su duelo de cuartos de final.
Fue 6-1 y 6-3, en apenas 85 minutos para la primera china en semifinales de Australia en toda la historia. Vale recordar que la propia Zheng fue la primera china en semis de un Grand Slam, en Wimbledon 2008.
La jugadora asiática estuvo mucho más consistente que su rival, pegó en los momentos clave y supo mantener sus ventajas en cada set para derrotar a una rusa que se equivocó demasiado (22 errores no forzados contra 9 de su rival) y que desaprovechó las cinco oportunidades de quiebre que tuvo en el partido.
Para colmo, entregó con una doble falta el match point que le dio a Zheng el pase a la siguiente ronda.
Zheng fue consistente, pegó con mucha seguridad desde la línea de fondo y encontró dos quiebres en cada set, que le dieron tranquilidad para afrontar el duelo con algo de margen en la pizarra.
Kirilenko, que había eliminado a Sharapova de este torneo, fue atendida en varias ocasiones por una molestia en su cadera.
Zheng y Henin solamente se enfrentaron una vez, en Toronto 2005, con victoria de la belga en sets corridos.
Henin, que volvió este año al circuito tras dos temporadas de retiro, no tuvo problemas en imponer su tenis técnico y compacto ante una rival que presentó poca resistencia. Fue 7-6 (7-3) y 7-5 para la ex número uno del mundo, en 1 hora y 51 minutos.
La belga de 27 años jugó con mucha más decisión que una tibia Petrova, estuvo brillante con el revés y sólida a la hora de jugar profundo y angulado. Así logró mover a su rival para evitar que pegara afirmada y lastimara con su potencia. También fue más regular, y acertó a la hora de atacar. La rusa tampoco pudo lacerar con su veloz servicio, ya que jugó apenas un 55 por ciento de los puntos con su primer saque.
Y aunque de a ratos Petrova -quien eliminó a Clijsters y a Kuznetsova de este torneo- intentara tomar la iniciativa y cerrar puntos en la red, fueron sus propias imprecisiones en momentos clave las que evitaron un duelo más parejo. En total tuvo 51 errores no forzados, entre ellos el match point.
En el primer set, Henin fue la primera en romper el servicio de su rival: se puso 3-2 con su saque tras una doble falta de su oponente, a quien se notaba más indolente que nerviosa. Cuando parecía que el set se inclinaba para el lado de la belga, Petrova hizo lo propio y quebró en el octavo game para igualar las acciones. La belga reaccionó de inmediato: se quedó con el saque de su contrincante y sacó ella misma para cerrar el set. No lo logró: otro quiebre dejó todo 5-5.
Es que, como vino sucediendo a lo largo de todo el torneo, en muchos momentos del encuentro Henin tuvo inconvenientes para sacar adelante sus juegos de servicio.
Ese parcial se definió en un tie break dominado con claridad por Henin frente a una rival errática y dubitativa, que cometió 4 errores no forzados en esa definición.
En el segundo set la belga arrancó dormida y llegó a estar 0-3 abajo. Pero entre méritos propios y equivocaciones ajenas trepó hasta quedar 4-3. Desde allí transitó con cierta comodidad hasta el 6-5, un game que la vio en todo su esplendor para lograr el quiebre que cerraría el partido.
Henin, quien recibió una invitación especial para a este torneo, ya le había ganado a Petrova en este año de regreso, ya que la había vencido en la segunda ronda de Brisbane.
Con esta victoria, la campeona de este torneo en 2004 estiró su historial de victorias ante Petrova a 13-2. Y alcanzó por primera vez desde 2006 las semifinales de Melbourne (no participó en 2007 ni 2009, cayó en cuartos en 2008).
En las semifinales, la campeona de siete Grand Slams jugará ante la china Jie Zheng, quien venció a Kirilenko con mucha facilidad en su duelo de cuartos de final.
Fue 6-1 y 6-3, en apenas 85 minutos para la primera china en semifinales de Australia en toda la historia. Vale recordar que la propia Zheng fue la primera china en semis de un Grand Slam, en Wimbledon 2008.
La jugadora asiática estuvo mucho más consistente que su rival, pegó en los momentos clave y supo mantener sus ventajas en cada set para derrotar a una rusa que se equivocó demasiado (22 errores no forzados contra 9 de su rival) y que desaprovechó las cinco oportunidades de quiebre que tuvo en el partido.
Para colmo, entregó con una doble falta el match point que le dio a Zheng el pase a la siguiente ronda.
Zheng fue consistente, pegó con mucha seguridad desde la línea de fondo y encontró dos quiebres en cada set, que le dieron tranquilidad para afrontar el duelo con algo de margen en la pizarra.
Kirilenko, que había eliminado a Sharapova de este torneo, fue atendida en varias ocasiones por una molestia en su cadera.
Zheng y Henin solamente se enfrentaron una vez, en Toronto 2005, con victoria de la belga en sets corridos.
lunes, 25 de enero de 2010
Talento nato
El suizo Roger Federer, máximo favorito, superó al australiano Lleyton Hewitt y se clasificó a cuartos de final del Abierto de Australia, donde chocará con el ruso Nikolay Davydenko (6º), vencedor del español Fernando Verdasco (9º). También avanzó el serbio Novak Djokovic (3º), que derrotó al polaco Lukasz Kubot, y se medirá con el francés Jo-Wilfried Tsonga (10º), que se impuso ante el español Nicolás Almagro.
En su partido número 26 contra el último australiano que quedaba en el cuadro, Federer ganó 6-2, 6-3 y 6-4 en 1 hora y 55 minutos. El número uno del mundo conectó 7 aces y 49 tiros ganadores para conseguir su 15ª victoria en fila ante el tenista local.
Federer tendrá que pelear por un lugar en semis con Davydenko, que no mostró su mejor nivel pero aprovechó las desconcentraciones de Verdasco para forjar una victoria trabajada, áspera, enredada. Fue en cinco sets: 6-2, 7-5, 4-6, 6-7 (5-7) y 6-3, en 3 horas y 56 minutos.
Sorprendió el escaso vuelo que tuvo el match. Después de todo, el propio zurdo número nueve del mundo había alcanzado las semifinales del año pasado y en más de un tramo del partido ayudó con errores propios a las aspiraciones de su contrario.
La palabra clave para definir el triunfo del ruso es consistencia. Fue, justamente, la regularidad en un rendimiento que tampoco fue birllante la que otorgó a Davydenko las oportunidades para desnivelar en el encuentro. Verdasco, en cambio, brilló de a ratos con su mejor tenis, pero tuvo picos altos y algunos baches que terminaron costándole demasiado caros.
Al ibérico se lo vio fastidiado durante buena parte del encuentro: se quejó porque lo molestaba el sol y en los momentos en los que sacó alguna ventaja en el marcador le faltó contundencia para mantener esa diferencia, o incluso ampliarla.
En el primer game, Verdasco quebró en el primer game del encuentro, cuando Davydenko no había entrado del todo en el ritmo del partido, pero no pudo aguantar ese score: enseguida perdió su saque, y empezó a padecer los tiros del ruso que lo fue arrinconando. En ese set fue una maquinita: quebró dos veces más y terminó 6-2.
El segundo set, Verdasco prácticamente lo entregó con una doble falta cuando estaban 5-5.
En todo el partido, fueron 20 las dobles faltas y 81 los errores no forzados del español.
En el tercero, el español aprovechó un par de errores para romper y quedar 3-1. Cuando cedió su servicio en el octavo game, parecía que nuevamente dejaba pasar su momento, pero sacó partido de uno de los pocos bajones de Nikolay en el partido para volver a quebrar en el 5-4, y quedarse con el parcial .
En el cuarto, el madrileño repitió la tendencia del encuentro: quebró, sacó 5-3 al frente y entregó su servicio. Esta vez fue quizá la más dolorosa, porque perdió el game que podría haber cerrado el set a su favor con dos dobles faltas consecutivas. Reincidió en el tie break final: otras dos que pudieron costarle el set. Pero se lo terminó llevando ante un Davydenko tenso, desconocido.
En el último parcial, y con los dos jugando en un nivel francamente bajo, Davydenko quebró para quedar 4-2 y ya no miró atras.
Así, la Pantera Rusa estiró a 6-1 su ventaja en el historial ante su vencido, y alcanzó los cuartos de Melbourne por cuarta vez en sus últimas cinco participaciones.
Ahora, el soviético encadena 13 triunfos consecutivos desde fines del año pasado, entre los conseguidos en sus títulos Londres y Doha, y las cuatro primeras ruedas de este torneo.
En su partido número 26 contra el último australiano que quedaba en el cuadro, Federer ganó 6-2, 6-3 y 6-4 en 1 hora y 55 minutos. El número uno del mundo conectó 7 aces y 49 tiros ganadores para conseguir su 15ª victoria en fila ante el tenista local.
Federer tendrá que pelear por un lugar en semis con Davydenko, que no mostró su mejor nivel pero aprovechó las desconcentraciones de Verdasco para forjar una victoria trabajada, áspera, enredada. Fue en cinco sets: 6-2, 7-5, 4-6, 6-7 (5-7) y 6-3, en 3 horas y 56 minutos.
Sorprendió el escaso vuelo que tuvo el match. Después de todo, el propio zurdo número nueve del mundo había alcanzado las semifinales del año pasado y en más de un tramo del partido ayudó con errores propios a las aspiraciones de su contrario.
La palabra clave para definir el triunfo del ruso es consistencia. Fue, justamente, la regularidad en un rendimiento que tampoco fue birllante la que otorgó a Davydenko las oportunidades para desnivelar en el encuentro. Verdasco, en cambio, brilló de a ratos con su mejor tenis, pero tuvo picos altos y algunos baches que terminaron costándole demasiado caros.
Al ibérico se lo vio fastidiado durante buena parte del encuentro: se quejó porque lo molestaba el sol y en los momentos en los que sacó alguna ventaja en el marcador le faltó contundencia para mantener esa diferencia, o incluso ampliarla.
En el primer game, Verdasco quebró en el primer game del encuentro, cuando Davydenko no había entrado del todo en el ritmo del partido, pero no pudo aguantar ese score: enseguida perdió su saque, y empezó a padecer los tiros del ruso que lo fue arrinconando. En ese set fue una maquinita: quebró dos veces más y terminó 6-2.
El segundo set, Verdasco prácticamente lo entregó con una doble falta cuando estaban 5-5.
En todo el partido, fueron 20 las dobles faltas y 81 los errores no forzados del español.
En el tercero, el español aprovechó un par de errores para romper y quedar 3-1. Cuando cedió su servicio en el octavo game, parecía que nuevamente dejaba pasar su momento, pero sacó partido de uno de los pocos bajones de Nikolay en el partido para volver a quebrar en el 5-4, y quedarse con el parcial .
En el cuarto, el madrileño repitió la tendencia del encuentro: quebró, sacó 5-3 al frente y entregó su servicio. Esta vez fue quizá la más dolorosa, porque perdió el game que podría haber cerrado el set a su favor con dos dobles faltas consecutivas. Reincidió en el tie break final: otras dos que pudieron costarle el set. Pero se lo terminó llevando ante un Davydenko tenso, desconocido.
En el último parcial, y con los dos jugando en un nivel francamente bajo, Davydenko quebró para quedar 4-2 y ya no miró atras.
Así, la Pantera Rusa estiró a 6-1 su ventaja en el historial ante su vencido, y alcanzó los cuartos de Melbourne por cuarta vez en sus últimas cinco participaciones.
Ahora, el soviético encadena 13 triunfos consecutivos desde fines del año pasado, entre los conseguidos en sus títulos Londres y Doha, y las cuatro primeras ruedas de este torneo.
domingo, 24 de enero de 2010
Se fue el último latinoamericano
El estadounidense Andy Roddick se clasificó por sexta vez en su carrera para disputar los cuartos de final del Abierto de Australia al derrotar al chileno Fernando González, por 6-3, 3-6, 4-6, 7-5 y 6-2, y acabar así con el último jugador latinoamericano que quedaba en el cuadro.
González, finalista en la edición de 2007, encajó la tercera derrota consecutiva ante Roddick, menos dura que la que recibió en la Copa Masters de 2007 y en el Abierto de Estados Unidos en 2008, donde no consiguió arrebatar un set al de Omaha. Roddick también venció a "Feña" en la primera ronda de Melbourne en 2004, y ahora su balance es favorable por 8-4.
Inspirado por la presencia de su novia Daniela Castillo en su banquillo, con la que dio ayer sábado un paseo por el río Yarra en su día de descanso, "Gonzo" luchó hasta la extenuación, y se dejó la piel para hacer felices a sus fieles seguidores chilenos que se congregaron en la Rod Laver Arena para presenciar el último partido de la jornada y que desde que se inició el torneo le han seguido allá donde fuera.
Molesto por las continuas muestras de apoyo de la "barra" chilena, Roddick no dudó en solicitar al juez de silla, el español Enric Molina, que pusiera solución al asunto.
"Solamente tienes que identificar a una de esas 15.000 personas y así puedes hacer algo", le dijo, pero el árbitro le hizo saber que sus expresiones no alteraban el juego.
El estadounidense, reciente ganador del torneo de Brisbane suma ya nueve partidos ganados de forma consecutiva, y se enfrentará en cuartos de final con el croata Marin Cilic, verdugo del argentino Juan Martín del Potro, ganador del Abierto de EE.UU., por 5-7, 6-4, 7-5, 5-7 y 6-3.
Larry Stefanki, entrenador ahora de Roddick y hasta hace un año de González, observó atentamente como su pupilo levantaba un partido que parecía perdido, resuelto por su jugador a la tercera oportunidad, cuando Gonzaléz cometió su séptima doble falta después de tres horas y 15 minutos.
Roddick conectó 32 saques directos, y lleva ya un total de 79, pero ante esta formidable ejecución de su servicio el estadounidense se encontró con un González inspirado, que logró romper su saque en el sexto juego del segundo parcial y luego en el noveno del tercero para poner tierra de por medio.
González parecía lanzado hacia la victoria, pero en el sexto juego del cuarto acto, Andy dispuso de dos bolas de rotura, que González neutralizó con buenos servicios. Era un aviso, porque Andy disfrutaría después de cuatro puntos de set, con servicio del chileno (4-5), que Fernando salvó con una gran frialdad.
En el quinto llegó la polémica, cuando una derecha de Roddick besó la línea de fondo pero fue cantada fuera.
El chileno había llegado a tiempo a la bola, pero al oír "fuera" desistió en su intento de golpearla. Roddick pidió el Ojo de Halcón y la máquina certificó que era buena, pero Molina entendió que había sido un golpe ganador y que Fernando no llegaba a tiempo. "Estaba a un paso, solo a un paso", intentó hacerle comprender, sin éxito González.
Frustrado por esta decisión, González cedió su saque en el inicio del quinto set al cometer su quinta doble falta, y su raqueta pagó la culpa al ser destrozada contra el piso.
Roddick abrió una brecha de inmediato al colocarse con 4-1 y asentar luego su juego, ahora más sosegado, mientras que González se aceleraba en exceso, y el estadounidense controló hasta el final.
El chileno, no obstante sigue adelante en el doble, donde hace pareja con el croata Ivan Ljubicic. Están en tercera ronda y se enfrentan mañana lunes contra la pareja formada por el sueco Aspelin y el australiano Hanley.
Roddick tendrá tiempo para meditar y trazar un plan para vencer a Cilic, un novato en esta ronda del Abierto de Australia, con el que tiene un balance de 1-1. El estadounidense ganó el primer duelo en Queen's en 2007 sobre hierba y el croata el siguiente en el Masters 1000 de Canadá en 2008 sobre pista dura.
González, finalista en la edición de 2007, encajó la tercera derrota consecutiva ante Roddick, menos dura que la que recibió en la Copa Masters de 2007 y en el Abierto de Estados Unidos en 2008, donde no consiguió arrebatar un set al de Omaha. Roddick también venció a "Feña" en la primera ronda de Melbourne en 2004, y ahora su balance es favorable por 8-4.
Inspirado por la presencia de su novia Daniela Castillo en su banquillo, con la que dio ayer sábado un paseo por el río Yarra en su día de descanso, "Gonzo" luchó hasta la extenuación, y se dejó la piel para hacer felices a sus fieles seguidores chilenos que se congregaron en la Rod Laver Arena para presenciar el último partido de la jornada y que desde que se inició el torneo le han seguido allá donde fuera.
Molesto por las continuas muestras de apoyo de la "barra" chilena, Roddick no dudó en solicitar al juez de silla, el español Enric Molina, que pusiera solución al asunto.
"Solamente tienes que identificar a una de esas 15.000 personas y así puedes hacer algo", le dijo, pero el árbitro le hizo saber que sus expresiones no alteraban el juego.
El estadounidense, reciente ganador del torneo de Brisbane suma ya nueve partidos ganados de forma consecutiva, y se enfrentará en cuartos de final con el croata Marin Cilic, verdugo del argentino Juan Martín del Potro, ganador del Abierto de EE.UU., por 5-7, 6-4, 7-5, 5-7 y 6-3.
Larry Stefanki, entrenador ahora de Roddick y hasta hace un año de González, observó atentamente como su pupilo levantaba un partido que parecía perdido, resuelto por su jugador a la tercera oportunidad, cuando Gonzaléz cometió su séptima doble falta después de tres horas y 15 minutos.
Roddick conectó 32 saques directos, y lleva ya un total de 79, pero ante esta formidable ejecución de su servicio el estadounidense se encontró con un González inspirado, que logró romper su saque en el sexto juego del segundo parcial y luego en el noveno del tercero para poner tierra de por medio.
González parecía lanzado hacia la victoria, pero en el sexto juego del cuarto acto, Andy dispuso de dos bolas de rotura, que González neutralizó con buenos servicios. Era un aviso, porque Andy disfrutaría después de cuatro puntos de set, con servicio del chileno (4-5), que Fernando salvó con una gran frialdad.
En el quinto llegó la polémica, cuando una derecha de Roddick besó la línea de fondo pero fue cantada fuera.
El chileno había llegado a tiempo a la bola, pero al oír "fuera" desistió en su intento de golpearla. Roddick pidió el Ojo de Halcón y la máquina certificó que era buena, pero Molina entendió que había sido un golpe ganador y que Fernando no llegaba a tiempo. "Estaba a un paso, solo a un paso", intentó hacerle comprender, sin éxito González.
Frustrado por esta decisión, González cedió su saque en el inicio del quinto set al cometer su quinta doble falta, y su raqueta pagó la culpa al ser destrozada contra el piso.
Roddick abrió una brecha de inmediato al colocarse con 4-1 y asentar luego su juego, ahora más sosegado, mientras que González se aceleraba en exceso, y el estadounidense controló hasta el final.
El chileno, no obstante sigue adelante en el doble, donde hace pareja con el croata Ivan Ljubicic. Están en tercera ronda y se enfrentan mañana lunes contra la pareja formada por el sueco Aspelin y el australiano Hanley.
Roddick tendrá tiempo para meditar y trazar un plan para vencer a Cilic, un novato en esta ronda del Abierto de Australia, con el que tiene un balance de 1-1. El estadounidense ganó el primer duelo en Queen's en 2007 sobre hierba y el croata el siguiente en el Masters 1000 de Canadá en 2008 sobre pista dura.
Luchó hasta la última pelota
El croata Marin Cilic venció por primera vez al argentino Juan Martín del Potro en tres encuentros y alcanzó también por primera vez los cuartos de final del Abierto de Australia al derrotarle por 5-7, 6-4, 7-5, 5-7 y 6-3.
El último de los siete argentinos que quedaba en el cuadro, el campeón del Abierto de EE.UU., vendió cara su derrota en 4 horas y 38 minutos.
Era el tercer duelo entre estos dos jugadores, los más jóvenes del cuadro, y también entre los 50 primeros del circuito, que se encontraban por tercera vez en un Grand Slam y por segundo año consecutivo en Melbourne.
Cilic, campeón del torneo de Madrás se tomó hoy en la capital del estado de Victoria una dulce venganza de la derrota que del Potro le infligió en estas mismas pistas en los octavos de final del pasado año, y luego en los cuartos del Abierto de EE.UU. Curiosamente en esos dos encuentros perdió también el primer set como hoy, aunque esta vez salió airoso del quinto.
Fue un tremendo partido de desgaste físico, con los dos jugadores dejándose todo sobre la pista tras haber superado en las rondas anteriores similares encuentros de tamaña dureza. Cilic estuvo más afortunado porque Del Potro sirvió para ganar el tercer set, con 5-4, y el de Tandil entregó su saque en ese momento crucial con una doble falta. Eso dio alas al croata, que ganó los tres últimos juegos.
Pero la partida no estaba definida, y Del Potro rompió en el undécimo juego del cuarto acto, y se metió de lleno en la lucha. Fue entonces cuando apareció su gesto, eufórico y cerrando el puño, al más puro estilo del español Rafael Nadal.
Cilic volvió a la carga en el quinto para romper 3-1 y en el noveno sirvió para ganar el partido. La inquebrantable voluntad de Del Potro se hizo de acero, y el argentino dispuso incluso de dos oportunidades de quebrarle, llevando el partido a su mejor momento.
Cilic anuló la primera con un saque directo y la segunda se la regaló el discípulo de Franco Davin con un fallo de derecha a la red. Luego llegó la derecha profunda del croata para poner a tiro su victoria, y una bola larga de "Delpo" al fondo se la proporcionó.
"Otra vez ahí, luchando mucho y me faltó muy poquito", dijo Del Potro, "pero ya está".
"Desde el US Open no estaba tan triste, es lo que siento ahora, pero Cilic jugó muy bien y es el justo ganador", añadió.
"Mas que nada lo que tuve fue actitud y garra, gané tres partidos y perdí con un gran jugador estando muy cerquita. Me voy contento con eso", dijo Del Potro muy triste. "No es lindo después de tanta lucha, pero creo que analizando el partido uno de los dos tenía que ganar. El otro día me toco sentir a mi esto contra Blake y hoy a él. No sé qué reprocharme porque corrí hasta la última, buscando cosas. Pero se perdió y lo felicito", dijo el campeón del último Abierto de Estados Unidos. "Pero a veces la garra y actitud no alcanza".
"Creo que ellos tienen ahora la motivación de ganarme como yo tenía antes con los otros", puntualizó del Potro, que no obstante se siente orgulloso de su carrera. "Es muy lindo saber que formas parte de la historia, y son pocos los que pueden sentirlo", analizó
El jugador regresará ahora a Buenos Aires para tratar su muñeca herida desde la exhibición de Kooyong. "Haré lo que me digan los médicos allí y luego me preparé para Europa".
El croata acabó con 20 saques directos, uno más que el argentino, y 67 golpes ganadores, 21 más que Del Potro, quien se va del torneo después jugar al máximo y brillar a pesar de su lesión en la muñeca.
El último de los siete argentinos que quedaba en el cuadro, el campeón del Abierto de EE.UU., vendió cara su derrota en 4 horas y 38 minutos.
Era el tercer duelo entre estos dos jugadores, los más jóvenes del cuadro, y también entre los 50 primeros del circuito, que se encontraban por tercera vez en un Grand Slam y por segundo año consecutivo en Melbourne.
Cilic, campeón del torneo de Madrás se tomó hoy en la capital del estado de Victoria una dulce venganza de la derrota que del Potro le infligió en estas mismas pistas en los octavos de final del pasado año, y luego en los cuartos del Abierto de EE.UU. Curiosamente en esos dos encuentros perdió también el primer set como hoy, aunque esta vez salió airoso del quinto.
Fue un tremendo partido de desgaste físico, con los dos jugadores dejándose todo sobre la pista tras haber superado en las rondas anteriores similares encuentros de tamaña dureza. Cilic estuvo más afortunado porque Del Potro sirvió para ganar el tercer set, con 5-4, y el de Tandil entregó su saque en ese momento crucial con una doble falta. Eso dio alas al croata, que ganó los tres últimos juegos.
Pero la partida no estaba definida, y Del Potro rompió en el undécimo juego del cuarto acto, y se metió de lleno en la lucha. Fue entonces cuando apareció su gesto, eufórico y cerrando el puño, al más puro estilo del español Rafael Nadal.
Cilic volvió a la carga en el quinto para romper 3-1 y en el noveno sirvió para ganar el partido. La inquebrantable voluntad de Del Potro se hizo de acero, y el argentino dispuso incluso de dos oportunidades de quebrarle, llevando el partido a su mejor momento.
Cilic anuló la primera con un saque directo y la segunda se la regaló el discípulo de Franco Davin con un fallo de derecha a la red. Luego llegó la derecha profunda del croata para poner a tiro su victoria, y una bola larga de "Delpo" al fondo se la proporcionó.
"Otra vez ahí, luchando mucho y me faltó muy poquito", dijo Del Potro, "pero ya está".
"Desde el US Open no estaba tan triste, es lo que siento ahora, pero Cilic jugó muy bien y es el justo ganador", añadió.
"Mas que nada lo que tuve fue actitud y garra, gané tres partidos y perdí con un gran jugador estando muy cerquita. Me voy contento con eso", dijo Del Potro muy triste. "No es lindo después de tanta lucha, pero creo que analizando el partido uno de los dos tenía que ganar. El otro día me toco sentir a mi esto contra Blake y hoy a él. No sé qué reprocharme porque corrí hasta la última, buscando cosas. Pero se perdió y lo felicito", dijo el campeón del último Abierto de Estados Unidos. "Pero a veces la garra y actitud no alcanza".
"Creo que ellos tienen ahora la motivación de ganarme como yo tenía antes con los otros", puntualizó del Potro, que no obstante se siente orgulloso de su carrera. "Es muy lindo saber que formas parte de la historia, y son pocos los que pueden sentirlo", analizó
El jugador regresará ahora a Buenos Aires para tratar su muñeca herida desde la exhibición de Kooyong. "Haré lo que me digan los médicos allí y luego me preparé para Europa".
El croata acabó con 20 saques directos, uno más que el argentino, y 67 golpes ganadores, 21 más que Del Potro, quien se va del torneo después jugar al máximo y brillar a pesar de su lesión en la muñeca.
Fue más que el grandote
Nadal venció al croata Ivo Karlovic por 6-4, 4-6, 6-4 y 6-4, mientras que Murray derrotó al estadounidense John Isner (33º) por 7-6 (7-4), 6-3 y 6-2.
El partido del mallorquí fue exactamente como se podía prever: Karlovic buscó hacerse fuerte desde su excelente servicio y esperó algún error de Nadal con su propio saque para ver si podía quebrar en algún game.
Es que el altísimo Karlovic mide 2.08 metros y no es precisamente dúctil: su táctica era sacar, sacar y sacar; intentar cerrar los punto lo más rápido posible -ya sea subiendo a la red o jugando tiros agresivos con la derecha- y no ceder por nada del mundo sus juegos de servicio.
Nadal, para contrarrestarlo, jugó a lo seguro. Intentó mover a su rivlal, algo que molestó muchísimo a un contrincante con movilidad definitivamente limitada. Rafa no arriesgó mucho, siempre jugó con margen relativamente lejos de las líneas y cada vez que le tocó sacar jugó su primer servicio a tres cuartos de velocidad para no darle lugar a la iniciativa de su oponente en un eventual segundo saque.
Así, el partido fue pasando, intenso e invariable, pero un poco aburrido. El campeón defensor consiguió un quiebre en cada set que ganó, lo suficiente para quedarse con esos parciales.
Karlovic también consiguió un único quiebre, lo que equivalió a un único set. Fue en el segundo, cuando un game con alguna definición fortuita y varios errores del ex número uno del mundo terminaron con el gigante Ivo agradeciendo al cielo la oportunidad del empate parcial.
Es que, con sus armas, lastimaba: terminó el juego con la escalofríante cantidad de 27 aces y nada menos que 86 tiros ganadores. Pero el tetracampeón de Roland Garros se equivocó muy poco (15 errores no forzados en todo el partido, apenas 2 en cada uno de los últimos dos sets) y cerró el juego en 2 horas y 36 minutos.
El partido del mallorquí fue exactamente como se podía prever: Karlovic buscó hacerse fuerte desde su excelente servicio y esperó algún error de Nadal con su propio saque para ver si podía quebrar en algún game.
Es que el altísimo Karlovic mide 2.08 metros y no es precisamente dúctil: su táctica era sacar, sacar y sacar; intentar cerrar los punto lo más rápido posible -ya sea subiendo a la red o jugando tiros agresivos con la derecha- y no ceder por nada del mundo sus juegos de servicio.
Nadal, para contrarrestarlo, jugó a lo seguro. Intentó mover a su rivlal, algo que molestó muchísimo a un contrincante con movilidad definitivamente limitada. Rafa no arriesgó mucho, siempre jugó con margen relativamente lejos de las líneas y cada vez que le tocó sacar jugó su primer servicio a tres cuartos de velocidad para no darle lugar a la iniciativa de su oponente en un eventual segundo saque.
Así, el partido fue pasando, intenso e invariable, pero un poco aburrido. El campeón defensor consiguió un quiebre en cada set que ganó, lo suficiente para quedarse con esos parciales.
Karlovic también consiguió un único quiebre, lo que equivalió a un único set. Fue en el segundo, cuando un game con alguna definición fortuita y varios errores del ex número uno del mundo terminaron con el gigante Ivo agradeciendo al cielo la oportunidad del empate parcial.
Es que, con sus armas, lastimaba: terminó el juego con la escalofríante cantidad de 27 aces y nada menos que 86 tiros ganadores. Pero el tetracampeón de Roland Garros se equivocó muy poco (15 errores no forzados en todo el partido, apenas 2 en cada uno de los últimos dos sets) y cerró el juego en 2 horas y 36 minutos.
Henin le ganó la pulseada a Wickmayer
La belga Justine Henin se sobrepuso a sus problemas físicos y venció a su compatriota Yanina Wickmayer, y ahora se medirá en cuartos de final contra la rusa Nadia Petrova, aniquiladora de dos campeonas del Grand Slam, en una jornada en la que Dinara Safina, finalista el año pasado, se retiró lesionada.
Henin, campeona en 2004, dio una vez más pruebas de su determinación al vencer a su compatriota Wickmayer en 2 horas y 13 minutos, después de salvar dos puntos de set en el primer parcial y hacerse con este en el desempate.
En el segundo, la calidad de Wickmayer, ganadora en Auckland, se puso a prueba. La semifinalista del Abierto de EE.UU. aumentó su nivel de juego y se hizo con claridad con este parcial. Henin, con claros problemas físicos en el tercero, impuso su técnica en el último para ganar finalmente por 7-6 (3), 1-6 y 6-3.
Mientras, la rusa Nadia Petrova continuó su labor destructiva sobre las favoritas y campeonas del Grand Slam. Si en tercera ronda destrozó a la campeona del Abierto de EE.UU. Kim Clijsters (6-0 y 6-1) hoy le tocó el turno a la de Roland Garros, su compatriota Svetlana Kuznetsova, por 6-3, 3-6 y 6-1.
Con pocas horas de sueño, tras acabar su partido en tres sets ante la alemana Agelique Kerber a las dos de la madrugada, "Sveta" apareció cansada, pero no se excusó por ello. "Creo que merecí perder" dijo, y remarcó que su rival se encuentra en gran forma. "Es una jugadora completa y se nota en su compostura en la pista", señaló.
Petrova solamente había sido capaz de ganar a su compatriota una vez de seis encuentros, fue el tercero en las semifinales de Stuttgart en 2006. Después Kuznetsova había ganado en Berlín 2007, y Roland Garros y en los JJ.OO. de Pekín.
Zheng Jie, mientras se convirtió en la primera jugadora china en alcanzar los cuartos de final del Abierto de Australia al derrotar a la ucraniana Alona Bondarenko 7-6 (6), 6-4 al ganar su primer partido en dos sets desde que comenzó el torneo.
De 26 años, la verdugo de la española María José Martínez, ya fue semifinalista en Wimbledon en 2008, donde entró como invitada especial convirtiéndose en la segunda de esta condición en lograr esta ronda en un Grand Slam (Monica Seles en el Abierto de EE.UU. en 1995) y dejando en su camino ala serbia Ana Ivanovic, entonces número uno del mundo
Bondarenko llevaba ocho partidos seguidos ganados, tras hacerse con el título la pasada semana en Hobart, incluido uno contra la propia Zheng en cuartos. Junto con su compatriota Na Li fueron las dos jugadoras chinas en lograr los octavos al mismo tiempo, y ahora Li puede unirse a ella de nuevo de vencer mañana a la danesa Caroline Wozniacki (4).
El último partido de la jornada finalizó con sorpresa, cuando la rusa Dinara Safina, finalista el pasado año, decidió retirarse a los 61 minutos ante su compatriota Maria Kirilenko cuando ésta dominaba por 5-4, debido a unos problemas en la espalda.
En el 3-2 Safina se giró hacia su entrenador y le comentó "no me puedo mover", y aunque siguió en pista, sus movimientos se hicieron más lentos y dolorosos hasta que tomó la decisión. Luego entró como pudo en la sala de prensa y señaló que volaría a Alemania en cuanto pudiera para ver a su médico.
"No sé que voy a hacer, cualquier movimiento que hago me causa dolor. No sé como voy a hacer mis maletas, tendré que pedir ayuda a mi equipo", dijo Safina.
Kirilenko, verdugo de su compatriota Maria Sharapova se medirá con Zheng, mientras que Henin lo hará contra Petrova.
Henin, campeona en 2004, dio una vez más pruebas de su determinación al vencer a su compatriota Wickmayer en 2 horas y 13 minutos, después de salvar dos puntos de set en el primer parcial y hacerse con este en el desempate.
En el segundo, la calidad de Wickmayer, ganadora en Auckland, se puso a prueba. La semifinalista del Abierto de EE.UU. aumentó su nivel de juego y se hizo con claridad con este parcial. Henin, con claros problemas físicos en el tercero, impuso su técnica en el último para ganar finalmente por 7-6 (3), 1-6 y 6-3.
Mientras, la rusa Nadia Petrova continuó su labor destructiva sobre las favoritas y campeonas del Grand Slam. Si en tercera ronda destrozó a la campeona del Abierto de EE.UU. Kim Clijsters (6-0 y 6-1) hoy le tocó el turno a la de Roland Garros, su compatriota Svetlana Kuznetsova, por 6-3, 3-6 y 6-1.
Con pocas horas de sueño, tras acabar su partido en tres sets ante la alemana Agelique Kerber a las dos de la madrugada, "Sveta" apareció cansada, pero no se excusó por ello. "Creo que merecí perder" dijo, y remarcó que su rival se encuentra en gran forma. "Es una jugadora completa y se nota en su compostura en la pista", señaló.
Petrova solamente había sido capaz de ganar a su compatriota una vez de seis encuentros, fue el tercero en las semifinales de Stuttgart en 2006. Después Kuznetsova había ganado en Berlín 2007, y Roland Garros y en los JJ.OO. de Pekín.
Zheng Jie, mientras se convirtió en la primera jugadora china en alcanzar los cuartos de final del Abierto de Australia al derrotar a la ucraniana Alona Bondarenko 7-6 (6), 6-4 al ganar su primer partido en dos sets desde que comenzó el torneo.
De 26 años, la verdugo de la española María José Martínez, ya fue semifinalista en Wimbledon en 2008, donde entró como invitada especial convirtiéndose en la segunda de esta condición en lograr esta ronda en un Grand Slam (Monica Seles en el Abierto de EE.UU. en 1995) y dejando en su camino ala serbia Ana Ivanovic, entonces número uno del mundo
Bondarenko llevaba ocho partidos seguidos ganados, tras hacerse con el título la pasada semana en Hobart, incluido uno contra la propia Zheng en cuartos. Junto con su compatriota Na Li fueron las dos jugadoras chinas en lograr los octavos al mismo tiempo, y ahora Li puede unirse a ella de nuevo de vencer mañana a la danesa Caroline Wozniacki (4).
El último partido de la jornada finalizó con sorpresa, cuando la rusa Dinara Safina, finalista el pasado año, decidió retirarse a los 61 minutos ante su compatriota Maria Kirilenko cuando ésta dominaba por 5-4, debido a unos problemas en la espalda.
En el 3-2 Safina se giró hacia su entrenador y le comentó "no me puedo mover", y aunque siguió en pista, sus movimientos se hicieron más lentos y dolorosos hasta que tomó la decisión. Luego entró como pudo en la sala de prensa y señaló que volaría a Alemania en cuanto pudiera para ver a su médico.
"No sé que voy a hacer, cualquier movimiento que hago me causa dolor. No sé como voy a hacer mis maletas, tendré que pedir ayuda a mi equipo", dijo Safina.
Kirilenko, verdugo de su compatriota Maria Sharapova se medirá con Zheng, mientras que Henin lo hará contra Petrova.
viernes, 22 de enero de 2010
Sin sobresaltos
Novak Djokovic jugó un partido sin deficiencias para apabullar al uzbeco Denis Istomin: le ganó 6-1, 6-1 y 6-2, en 1 hora y 36 minutos.
Sin hacer demasiado ruido, el serbio campeón en Melbourne en 2008 viene construyendo una muy buena campaña en este torneo. Todavía no enfrentó a grandes rivales, ni sufrió serias complicaciones para sacar adelante sus partidos. Eso sin contar que tiene un cuadro abierto que le permitiría llegar a las semifinales sin un esfuerzo demasiado exhaustivo.
Pero eso dependerá de su tenis en los días por venir. Por lo pronto, estuvo intratable en su duelo de tercera ronda. Le corrió el drive, erró poco de fondo y logró el triple de tiros ganadores que su rival para desmoralizarlo totalmente.
En todos los sets consiguió un quiebre temprano y después impuso condiciones. Se lo vio veloz y, sobre todo, se lo vio decidido.
Su próximo contrincante será el polaco Lukasz Kubot, que pasó de ronda sin jugar, ya que se benefició del abandono del ruso Mikhail Youzhny (20º).
El ruso anunció que no se presentó debido a una lesión en su muñeca derecha, que comenzó a molestarlo en el primer encuentro del torneo contra el francés Richard Gasquet, de casi cinco horas, y que luego se había ido agudizando. "Los médicos me han dicho que si no paro ahora, luego podría ser peor", señaló.
Youznhy había logrado los cuartos de final en Melbourne en 2008, su mejor actuación en las diez veces que ha intervenido en este Grand Slam.
Sin hacer demasiado ruido, el serbio campeón en Melbourne en 2008 viene construyendo una muy buena campaña en este torneo. Todavía no enfrentó a grandes rivales, ni sufrió serias complicaciones para sacar adelante sus partidos. Eso sin contar que tiene un cuadro abierto que le permitiría llegar a las semifinales sin un esfuerzo demasiado exhaustivo.
Pero eso dependerá de su tenis en los días por venir. Por lo pronto, estuvo intratable en su duelo de tercera ronda. Le corrió el drive, erró poco de fondo y logró el triple de tiros ganadores que su rival para desmoralizarlo totalmente.
En todos los sets consiguió un quiebre temprano y después impuso condiciones. Se lo vio veloz y, sobre todo, se lo vio decidido.
Su próximo contrincante será el polaco Lukasz Kubot, que pasó de ronda sin jugar, ya que se benefició del abandono del ruso Mikhail Youzhny (20º).
El ruso anunció que no se presentó debido a una lesión en su muñeca derecha, que comenzó a molestarlo en el primer encuentro del torneo contra el francés Richard Gasquet, de casi cinco horas, y que luego se había ido agudizando. "Los médicos me han dicho que si no paro ahora, luego podría ser peor", señaló.
Youznhy había logrado los cuartos de final en Melbourne en 2008, su mejor actuación en las diez veces que ha intervenido en este Grand Slam.
En su mejor momento
El ruso Davydenko continúa demostrando que está en un momento excepcional: venció a Mónaco por 6-0, 6-3 y 6-4, y jugará los octavos.
El campeón del Masters fue un justo ganador de un duelo que arrancó con una paliza abrumadora y que terminó algo más parejo, pero que siempre lo tuvo por delante y con tranquilidad en el marcador.
Lo más impresionante de la pantera rusa llegó en el primer set: gran nivel, velocidad, pegando cerca de la pelota, acertando siempre, con excelente saque y mentalidad ganadora logró aprovechar tres de cinco break points y se llevó esa manga en 21 minutos. Mónaco no ayudó con 11 errores no forzados y 1 winner: sólo obtuvo 8 puntos en el set.
En la segunda manga, el argentino logró su primer game cuando estaban 6-0 y 3-0, lo festejó junto a la tribuna y recibió una ovación. Desde allí el duelo se hizo más parejo, pero la reacción tenística no alcanzó.
El seis del mundo sigue sin perder un set en Melbourne y se las verá en la próxima ronda con el español Fernando Verdasco (9º), que llegará fresco tras jugar apenas 19 minutos en la tercera ronda, para imponerse por 6-1 y abandono ante el austríaco Stefan Koubek.
El campeón del Masters fue un justo ganador de un duelo que arrancó con una paliza abrumadora y que terminó algo más parejo, pero que siempre lo tuvo por delante y con tranquilidad en el marcador.
Lo más impresionante de la pantera rusa llegó en el primer set: gran nivel, velocidad, pegando cerca de la pelota, acertando siempre, con excelente saque y mentalidad ganadora logró aprovechar tres de cinco break points y se llevó esa manga en 21 minutos. Mónaco no ayudó con 11 errores no forzados y 1 winner: sólo obtuvo 8 puntos en el set.
En la segunda manga, el argentino logró su primer game cuando estaban 6-0 y 3-0, lo festejó junto a la tribuna y recibió una ovación. Desde allí el duelo se hizo más parejo, pero la reacción tenística no alcanzó.
El seis del mundo sigue sin perder un set en Melbourne y se las verá en la próxima ronda con el español Fernando Verdasco (9º), que llegará fresco tras jugar apenas 19 minutos en la tercera ronda, para imponerse por 6-1 y abandono ante el austríaco Stefan Koubek.
Es el número uno
El suizo Roger Federer (1º preclasificado) venció sin problemas al español Albert Montañés en la tercera ronda del Abierto de Australia, y se aseguró un lugar en los octavos de final del primer Grand Slam del año.
El número uno del mundo dominó a voluntad su duelo ante un rival muy inferior, que nunca lo pudo incomodar con su velocidad de pelota, ni con su servicio, ni con su regularidad. Al final, el tres veces campeón del torneo se impuso por un holgado 6-3, 6-4 y 6-4.
Montañés, un típico jugador de polvo de ladrillo, hizo lo que pudo con un suizo al que se notó cómodo, regulando energías y aprovechando los momentos justos para pegar y lograr quiebres (uno en cada set, lo justo y necesario para transitar un triunfo sin inconvenientes).
Sus armas fueron variadas: apretó con el saque, jugó tiros ganadores con su drive y logró molestar subiendo a la red. Sin exigirse al máximo, transitó hacia su victoria. Para arrojar una idea de su tranquilidad, ni siquiera enfrentó break points en todo el encuentro.
Así, el finalista del año pasado cerró su duelo en 1 hora y 47 minutos, y sigue avanzando en busca de la conquista de su 16ª corona en un torneo grande.
En octavos de final, su rival será el vencedor del duelo entre dos ex finalistas del torneo: el australiano Lleyton Hewitt (22º) y el chipriota Marcos Baghdatis
El número uno del mundo dominó a voluntad su duelo ante un rival muy inferior, que nunca lo pudo incomodar con su velocidad de pelota, ni con su servicio, ni con su regularidad. Al final, el tres veces campeón del torneo se impuso por un holgado 6-3, 6-4 y 6-4.
Montañés, un típico jugador de polvo de ladrillo, hizo lo que pudo con un suizo al que se notó cómodo, regulando energías y aprovechando los momentos justos para pegar y lograr quiebres (uno en cada set, lo justo y necesario para transitar un triunfo sin inconvenientes).
Sus armas fueron variadas: apretó con el saque, jugó tiros ganadores con su drive y logró molestar subiendo a la red. Sin exigirse al máximo, transitó hacia su victoria. Para arrojar una idea de su tranquilidad, ni siquiera enfrentó break points en todo el encuentro.
Así, el finalista del año pasado cerró su duelo en 1 hora y 47 minutos, y sigue avanzando en busca de la conquista de su 16ª corona en un torneo grande.
En octavos de final, su rival será el vencedor del duelo entre dos ex finalistas del torneo: el australiano Lleyton Hewitt (22º) y el chipriota Marcos Baghdatis
Fin de la ilusión
La belga Kim Clijsters cayó de manera muy dura ante la rusa Nadia Petrova, que la barrió de la cancha con un 6-0 y 6-1, y se quedó afuera del Abierto de Australia, a diferencia de su compatriota Justine Henin y de la segunda preclasificada del torneo, Dinara Safina, quienes vencieron y siguen adelante.
Clijsters sufrió este viernes su primera gran decepción desde que volvió al circuito de la WTA. Es que fue eliminada de Australia en tercera ronda y con un resultado en contra aplastante.
En solo 52 minutos, y ganando los once primeros juegos del partido, Petrova apartó de su camino a Clijsters, que este año había ganado el torneo de Brisbane.
La belga, que se impuso en Flushing Meadows el pasado año tras regresar al circuito después de casarse y tener una niña, cedió el primer set en solo 18 minutos, en un desesperante comienzo para ella, pues solo ganó cinco puntos en los primeros siete juegos.
Nunca se recuperó de ese mal arranque y siguió en declive hasta el final del encuentro, en el que increíblemente sólo consiguió ganar un juego.
Clijsters sufrió este viernes su primera gran decepción desde que volvió al circuito de la WTA. Es que fue eliminada de Australia en tercera ronda y con un resultado en contra aplastante.
En solo 52 minutos, y ganando los once primeros juegos del partido, Petrova apartó de su camino a Clijsters, que este año había ganado el torneo de Brisbane.
La belga, que se impuso en Flushing Meadows el pasado año tras regresar al circuito después de casarse y tener una niña, cedió el primer set en solo 18 minutos, en un desesperante comienzo para ella, pues solo ganó cinco puntos en los primeros siete juegos.
Nunca se recuperó de ese mal arranque y siguió en declive hasta el final del encuentro, en el que increíblemente sólo consiguió ganar un juego.
Ganó un duro partido
En número dos del mundo, Rafael Nadal, venció en cuatro sets al alemán Phillip Kohlschreiber y pasó a los octavos de final del Abierto de Australia.
El español debió luchar y sudar mucho ante el alemán, al que venció por 6-4, 6-2, 2-6 y 7-5.
Al término de la segunda manga, todo parecía dado para una victoria de cierta facilidad a favor de Rafa, que había sabido llevar el partido hacia los carriles que más le convenían, sin permitir que Kohlschreiber avanzara hacia la red.
Pero todo cambió en el tercer set, cuando el alemán logró un quiebre rápido, en el segundo juego, y se hizo dueño del parcial, con un contundente 6-2.
El número dos del mundo aprendió la lección y salió con todo al cuarto set, donde de todas formas debió mantener su concentración al 100 por ciento, ya que hubo quiebres para los dos lados e intensos peloteos.
No obstante, Rafa mostró su temple, consiguió un nuevo rompimiento del saque de su rival en el décimo primer game y luego cerró el pleito con su saque.
El español debió luchar y sudar mucho ante el alemán, al que venció por 6-4, 6-2, 2-6 y 7-5.
Al término de la segunda manga, todo parecía dado para una victoria de cierta facilidad a favor de Rafa, que había sabido llevar el partido hacia los carriles que más le convenían, sin permitir que Kohlschreiber avanzara hacia la red.
Pero todo cambió en el tercer set, cuando el alemán logró un quiebre rápido, en el segundo juego, y se hizo dueño del parcial, con un contundente 6-2.
El número dos del mundo aprendió la lección y salió con todo al cuarto set, donde de todas formas debió mantener su concentración al 100 por ciento, ya que hubo quiebres para los dos lados e intensos peloteos.
No obstante, Rafa mostró su temple, consiguió un nuevo rompimiento del saque de su rival en el décimo primer game y luego cerró el pleito con su saque.
Aunque fue dificil, Del Potro está en cuarta ronda
El tandilense Del Potro superó al alemán Florian Mayer por 6-3, 0-6, 6-4 y 7-5.
En el primer set, Del Potro fue muy superior: desniveló cada vez que aceleró (quedó muy claro que el europeo no aguantaba su velocidad de pelota) y molestó con el drive. Pero fue sintiendo la falta de energía tras un duelo de segunda ronda agotador y a cinco sets ante James Blake.
Esa baja de nivel y un dejo de desgano por parte del argentino (se notó mucho su merma física) le dieron una chance a Mayer de reaccionar: comenzó a dominarlo en la segunda manga, jugó en forma más inteligente y lastimó con devoluciones rápidas y subidas a la red.
Del Potro, buscando levantar rápidamente para que el partido no se estirara, empezó a cometer demasiados errores.Y empezó a perder. A tal nivel que en el segundo set recibió una paliza memorable: 6-0.
En ese tramo se lo vio con desplazamientos lentos, problemas de saque y escasa puntería.
De a poco, Delpo comenzó a reaccionar, a sacudirse la modorra y a borrar el segundo set como si hubiera sido un mal recuerdo: empezó a moverse más, a acertar más y a imponer otra vez sus condiciones.
Consiguió un quiebre que le bastó para llevarse el tercer set, y luego jugó el cuarto con oficio: incluso levantó un break a favor para terminar llevándose un partido realmente peleado, mucho más de lo esperado, en 2 horas y 34 minutos.
En un día lejano a su mejor nivel, al argentino le alcanzó con conectar algunos primeros saques y sacar a relucir un poco el oportunismo.
Ahora, tendrá un duelo de octavos difícil ante el ganador del partido entre el croata Marin Cilic (14º) y el suizo Stanislas Wawrinka (19º).
En el primer set, Del Potro fue muy superior: desniveló cada vez que aceleró (quedó muy claro que el europeo no aguantaba su velocidad de pelota) y molestó con el drive. Pero fue sintiendo la falta de energía tras un duelo de segunda ronda agotador y a cinco sets ante James Blake.
Esa baja de nivel y un dejo de desgano por parte del argentino (se notó mucho su merma física) le dieron una chance a Mayer de reaccionar: comenzó a dominarlo en la segunda manga, jugó en forma más inteligente y lastimó con devoluciones rápidas y subidas a la red.
Del Potro, buscando levantar rápidamente para que el partido no se estirara, empezó a cometer demasiados errores.Y empezó a perder. A tal nivel que en el segundo set recibió una paliza memorable: 6-0.
En ese tramo se lo vio con desplazamientos lentos, problemas de saque y escasa puntería.
De a poco, Delpo comenzó a reaccionar, a sacudirse la modorra y a borrar el segundo set como si hubiera sido un mal recuerdo: empezó a moverse más, a acertar más y a imponer otra vez sus condiciones.
Consiguió un quiebre que le bastó para llevarse el tercer set, y luego jugó el cuarto con oficio: incluso levantó un break a favor para terminar llevándose un partido realmente peleado, mucho más de lo esperado, en 2 horas y 34 minutos.
En un día lejano a su mejor nivel, al argentino le alcanzó con conectar algunos primeros saques y sacar a relucir un poco el oportunismo.
Ahora, tendrá un duelo de octavos difícil ante el ganador del partido entre el croata Marin Cilic (14º) y el suizo Stanislas Wawrinka (19º).
jueves, 21 de enero de 2010
Siguen firmes
Roger Federer actuó esta vez sin contemplaciones y venció al rumano Victor Hanescu, por 6-2, 6-3 y 6-2 para situarse en los dieciseisavos de final del Abierto de Australia.
Espoleado por el set que perdió ante el ruso Igor Andreev en primera ronda, Federer se entregó a una victoria rápida ante Hanescu, 47 del mundo, de 28 años, al que doblegó en 99 minutos, sin ceder una sola vez su saque y rompiendo el de su rival en cinco ocasiones.
El suizo controló el partido a su ritmo para endosar a Hanescu la cuarta derrota consecutiva desde 2004.
El príncipe Guillermo de Inglaterra, que se encuentra de visita en Australia y Nueva Zelanda, presenció el partido en el palco principal de la Rod Laver Arena.
El número uno del mundo se enfrentará ahora contra el español Albert Montañés, que se impuso al francés Stephane Robert, por 4-6, 6-7 (3), 6-2, 6-3 y 6-2.
Por su parte, el serbio Djokovic logró vencer a Chiudinelli por 3-6, 6-1, 6-1 y 6-3. Tras un arranque errático, el número tres del mundo encontró el ritmo y ya no le daría chances a su rival.
En aquel primer set, el suizo logró dos quiebres de saque. En el resto del partido, apenas uno. Esa puede llegar a ser la síntesis de un duelo que, una vez que Djokovic se decidió a jugar en serio, se pareció mucho a un trámite.
Otro favorito que pasó a la tercera ronda del Abierto de Australia fue el español Fernando Verdasco (9º), semifinalista el año pasado, que cumplió su objetivo sin problemas ante el ucraniano Ivan Sergeyev, procedente de la fase previa, al que derrotó por 6-1, 6-2 y 6-2 en 109 minutos para alcanzar la tercera ronda del Abierto de Australia.
El madrileño se enfrentará ahora contra el austríaco Stefan Koubek, también de la previa, que se impuso al croata Ivan Dodig, por 7-6 (4), 6-1 y 6-2.
También avanzó el francés Jo-Wilfried Tsonga, 10° favorito y finalista en 2008, quien no tuvo inconvenientes para dejar en el camino al norteamericano Taylor Dent por un triple 6-3.
Tsonga quebró 5 veces en el partido y firmó 12 aces, ninguna doble falta y 42 tiros ganadores, casi el doble de los de Dent. Aparentemente el problema de la muñeca del francés quedó en el olvido ya que lució con su acostumbrada capacidad física que intimida a cualquiera.
El rival del francés en tercera ronda será el alemán Tommy Haas(17°) quien sí necesitó emplearse a fondo para batir al serbio Janko Tipsarevic(36°) en cinco sets tras 3 horas y 20 minutos de juego. El alemán, a pesar de cometer 78 errores no forzados contra 41 de su rival, terminó avanzando a la siguiente instancia. Tipsarevic concretó sólo 6 de 17 oportunidades de quiebre, mientras que Haas fue más efectivo convirtiendo 6 de 8.
Por otra parte, el que fue eliminado en un partido increíble fue el español David Ferrer (17º), quien cayó en cinco sets ante el chipriota Marcos Baghdatis. El finalista de 2006, que terminó festejando la victoria acalambrado, se impuso por 4-6, 3-6, 7-6 (7-4), 6-3 y 6-1.
Ahora el gran Marcos tendrá un duelo de alto riesgo ante el local ex número uno del mundo Lleyton Hewitt (22º), que sigue jugando en buen nivel y despachó al estadounidense Donald Young con un 7-6 (7-3), 6-4 y 6-1
Espoleado por el set que perdió ante el ruso Igor Andreev en primera ronda, Federer se entregó a una victoria rápida ante Hanescu, 47 del mundo, de 28 años, al que doblegó en 99 minutos, sin ceder una sola vez su saque y rompiendo el de su rival en cinco ocasiones.
El suizo controló el partido a su ritmo para endosar a Hanescu la cuarta derrota consecutiva desde 2004.
El príncipe Guillermo de Inglaterra, que se encuentra de visita en Australia y Nueva Zelanda, presenció el partido en el palco principal de la Rod Laver Arena.
El número uno del mundo se enfrentará ahora contra el español Albert Montañés, que se impuso al francés Stephane Robert, por 4-6, 6-7 (3), 6-2, 6-3 y 6-2.
Por su parte, el serbio Djokovic logró vencer a Chiudinelli por 3-6, 6-1, 6-1 y 6-3. Tras un arranque errático, el número tres del mundo encontró el ritmo y ya no le daría chances a su rival.
En aquel primer set, el suizo logró dos quiebres de saque. En el resto del partido, apenas uno. Esa puede llegar a ser la síntesis de un duelo que, una vez que Djokovic se decidió a jugar en serio, se pareció mucho a un trámite.
Otro favorito que pasó a la tercera ronda del Abierto de Australia fue el español Fernando Verdasco (9º), semifinalista el año pasado, que cumplió su objetivo sin problemas ante el ucraniano Ivan Sergeyev, procedente de la fase previa, al que derrotó por 6-1, 6-2 y 6-2 en 109 minutos para alcanzar la tercera ronda del Abierto de Australia.
El madrileño se enfrentará ahora contra el austríaco Stefan Koubek, también de la previa, que se impuso al croata Ivan Dodig, por 7-6 (4), 6-1 y 6-2.
También avanzó el francés Jo-Wilfried Tsonga, 10° favorito y finalista en 2008, quien no tuvo inconvenientes para dejar en el camino al norteamericano Taylor Dent por un triple 6-3.
Tsonga quebró 5 veces en el partido y firmó 12 aces, ninguna doble falta y 42 tiros ganadores, casi el doble de los de Dent. Aparentemente el problema de la muñeca del francés quedó en el olvido ya que lució con su acostumbrada capacidad física que intimida a cualquiera.
El rival del francés en tercera ronda será el alemán Tommy Haas(17°) quien sí necesitó emplearse a fondo para batir al serbio Janko Tipsarevic(36°) en cinco sets tras 3 horas y 20 minutos de juego. El alemán, a pesar de cometer 78 errores no forzados contra 41 de su rival, terminó avanzando a la siguiente instancia. Tipsarevic concretó sólo 6 de 17 oportunidades de quiebre, mientras que Haas fue más efectivo convirtiendo 6 de 8.
Por otra parte, el que fue eliminado en un partido increíble fue el español David Ferrer (17º), quien cayó en cinco sets ante el chipriota Marcos Baghdatis. El finalista de 2006, que terminó festejando la victoria acalambrado, se impuso por 4-6, 3-6, 7-6 (7-4), 6-3 y 6-1.
Ahora el gran Marcos tendrá un duelo de alto riesgo ante el local ex número uno del mundo Lleyton Hewitt (22º), que sigue jugando en buen nivel y despachó al estadounidense Donald Young con un 7-6 (7-3), 6-4 y 6-1
Alegrías latinoamericanas
El argentino Juan Mónaco (30º preclasificado) y el colombiano Alejandro Falla ganaron sus partidos y se aseguraron un lugar en la tercera ronda del Abierto de Australia. El único latino que no consiguió su pase a la siguiente ronda fue el colombiano Santiago Giraldo.
Falla logró una excelente victoria sobre el español Marcel Granollers, que venía de eliminar nada menos que al sueco Robin Soderling.
El latinoamericano completó un gran encuentro, con apenas ocho errores no forzados, y se impuso en sets corridos, por 6-4, 6-1 y 6-3.
Ahora se medirá con el español Nicolás Almagro (26), quien superó en un maratónico partido al alemán Benjamin Becker por 6-4, 6-2, 3-6, 4-6 y 6-3.
Mónaco tuvo que luchar bastante más, y se impuso al francés Michael Llodra en cinco sets.
Davydenko será precisamente el próximo rival de Mónaco, ya que superó en sets corridos al ucraniano Ilya Marchenko.
Para Mónaco se trató de un triunfo trabajado y valioso, ante un rival de mil mañas que terminó mermado físicamente, y cediendo ante su mayor precisión desde el fondo de la cancha. Fue 3-6, 3-6, 7-6 (7-5), 6-1 y 6-4.
El desquiciante estilo del francés, que buscó cortar el ritmo con puntos de escasa duración, buscando definir con saque y volea, descolocó en el arranque a tandilense que se notó nervioso de a ratos, gritándose a sí mismo y recriminándose algunas ocasiones desperdiciadas.
Por ejemplo: dos veces sacó para quedarse con el tercer set, las dos veces cedió su servicio. Parecía que se le escapaba el partido, pero obtuvo ese tie break, se tranquilizó y cambió la tónica de un encuentro que hasta ese punto había sido todo de Llodra.
La perseverancia fue clave a partir allí: Mónaco fue paciente, no se apuró. Y ya en la cuarta manga a Llodra se lo notó más cansado, impreciso y con alguna molestia para pisar. Mónaco ganó en regularidad, comenzó a encontrar los passing shots cuando su oponente intentó acercase a la red y fue imponiendo su propio estilo.
Al final se quedó con el encuentro en 3 horas y 24 minutos.
Giraldo, en cambio, luchó mientras pudo, pero se quedó sin combustible en su duelo ante el polaco Lukasz Kubot: cayó por 6-4, 3-6, 6-3 y 6-1.
No fue una mala actuación del latinoamericano. De hecho, fiel a su estilo, terminó con sólo 4 errores no forzados. Pero esta vez cuidar la pelota no fue suficiente ante un rival que acertó 17 aces y 34 winners.
El vencedor jugará ahora con el ruso Mikhail Youzhny (20º), quien tuvo un día realmente corto en la oficina ya que superó al checo Jan Hajek por 6-2, 6-1 y 6-1.
Falla logró una excelente victoria sobre el español Marcel Granollers, que venía de eliminar nada menos que al sueco Robin Soderling.
El latinoamericano completó un gran encuentro, con apenas ocho errores no forzados, y se impuso en sets corridos, por 6-4, 6-1 y 6-3.
Ahora se medirá con el español Nicolás Almagro (26), quien superó en un maratónico partido al alemán Benjamin Becker por 6-4, 6-2, 3-6, 4-6 y 6-3.
Mónaco tuvo que luchar bastante más, y se impuso al francés Michael Llodra en cinco sets.
Davydenko será precisamente el próximo rival de Mónaco, ya que superó en sets corridos al ucraniano Ilya Marchenko.
Para Mónaco se trató de un triunfo trabajado y valioso, ante un rival de mil mañas que terminó mermado físicamente, y cediendo ante su mayor precisión desde el fondo de la cancha. Fue 3-6, 3-6, 7-6 (7-5), 6-1 y 6-4.
El desquiciante estilo del francés, que buscó cortar el ritmo con puntos de escasa duración, buscando definir con saque y volea, descolocó en el arranque a tandilense que se notó nervioso de a ratos, gritándose a sí mismo y recriminándose algunas ocasiones desperdiciadas.
Por ejemplo: dos veces sacó para quedarse con el tercer set, las dos veces cedió su servicio. Parecía que se le escapaba el partido, pero obtuvo ese tie break, se tranquilizó y cambió la tónica de un encuentro que hasta ese punto había sido todo de Llodra.
La perseverancia fue clave a partir allí: Mónaco fue paciente, no se apuró. Y ya en la cuarta manga a Llodra se lo notó más cansado, impreciso y con alguna molestia para pisar. Mónaco ganó en regularidad, comenzó a encontrar los passing shots cuando su oponente intentó acercase a la red y fue imponiendo su propio estilo.
Al final se quedó con el encuentro en 3 horas y 24 minutos.
Giraldo, en cambio, luchó mientras pudo, pero se quedó sin combustible en su duelo ante el polaco Lukasz Kubot: cayó por 6-4, 3-6, 6-3 y 6-1.
No fue una mala actuación del latinoamericano. De hecho, fiel a su estilo, terminó con sólo 4 errores no forzados. Pero esta vez cuidar la pelota no fue suficiente ante un rival que acertó 17 aces y 34 winners.
El vencedor jugará ahora con el ruso Mikhail Youzhny (20º), quien tuvo un día realmente corto en la oficina ya que superó al checo Jan Hajek por 6-2, 6-1 y 6-1.
miércoles, 20 de enero de 2010
Luchó y avanzó por primera a la tercera ronda
La argentina Gisela Dulko venció a la serbia Ana Ivanovic (20ª preclasificada) en su duelo de segunda ronda del Abierto de Australia, por 6-7 (6-8), 7-5 y 6-4, en 2 horas y 41 minutos. Así, alcanzó la tercera ronda en Melbourne por primera vez en su carrera.
El encuentro arrancó con Dulko muy agresiva, buscando atacar y jugando mucho mejor que la serbia, obligándola a fallar por el lado del drive. De hecho, la jugadora de Tigre consiguió un quiebre en el primer juego del partido y repitió la dosis al promediar la primera manga, para ponerse 4-1 arriba.
En ese punto, Ivanovic no encontraba respuestas anímicas ni tenísticas. Cometía demasiados errores no forzados y no encontraba su timming, aunque sí llegaba a lograr algunos tiros que demostraban de a destellos su talento, su calidad.
Fue a partir de esos destellos que la serbia comenzó a construir su reacción. Empezó a tomar confianza, a jugar más sólida en sus games de saque y a tomar la iniciativa también con el servicio de su rival. Hasta empezó a encontrar regularidad y profundidad con su derecha, su arma predilecta que hasta ese momento no había podido aprovechar. Así ganó cinco games seguidos, y quedó 5-4 arriba.
Dulko reaccionó otra vez para sacar 6-5, pero las dudas, entonces, empezaron de los dos lados: llegó otro quiebre, e Ivanovic sólo se quedó con la manga porque le tembló un poco menos el pulso en el tie break (que terminó con una doble falta de la número 36 del mundo).
En el segundo set continuó el sube y baja de nivel: Ivanovic arrancó 2-0 arriba, pasó a perder 4-2, y quebró para a emparejar las cosas: 4-4. Volvió a perder su saque en el 5-6, con una doble falta.
En el último parcial, Dulko dejó pasar seis break points que la hubieran dejado 2-0 al frente. Después efectivamente quebró para quedar 3-1, y otra vez para sacar por el match: 5-1. Le quebraron dos veces más.
Incluso, tuvo cinco puntos para partido desaprovechados, en dos games de saque de Ivanovic. Pero en definitiva, se terminó quedando con un duelo con más equivocaciones que méritos para cualquiera de las dos.
Quizá un dato alcance para definir el partido: entre las dos sumaron 146 errores no forzados y 22 dobles faltas.
Es la primera victoria de la jugadora latinoamericana ante Ivanovic en el historial de tres encuentros.
En la próxima ronda, la argentina jugará ante la rusa Vera Zvonareva (9ª), que no le dio chances la checa Iveta Benesova: la venció por 6-0 y 6-3.
El encuentro arrancó con Dulko muy agresiva, buscando atacar y jugando mucho mejor que la serbia, obligándola a fallar por el lado del drive. De hecho, la jugadora de Tigre consiguió un quiebre en el primer juego del partido y repitió la dosis al promediar la primera manga, para ponerse 4-1 arriba.
En ese punto, Ivanovic no encontraba respuestas anímicas ni tenísticas. Cometía demasiados errores no forzados y no encontraba su timming, aunque sí llegaba a lograr algunos tiros que demostraban de a destellos su talento, su calidad.
Fue a partir de esos destellos que la serbia comenzó a construir su reacción. Empezó a tomar confianza, a jugar más sólida en sus games de saque y a tomar la iniciativa también con el servicio de su rival. Hasta empezó a encontrar regularidad y profundidad con su derecha, su arma predilecta que hasta ese momento no había podido aprovechar. Así ganó cinco games seguidos, y quedó 5-4 arriba.
Dulko reaccionó otra vez para sacar 6-5, pero las dudas, entonces, empezaron de los dos lados: llegó otro quiebre, e Ivanovic sólo se quedó con la manga porque le tembló un poco menos el pulso en el tie break (que terminó con una doble falta de la número 36 del mundo).
En el segundo set continuó el sube y baja de nivel: Ivanovic arrancó 2-0 arriba, pasó a perder 4-2, y quebró para a emparejar las cosas: 4-4. Volvió a perder su saque en el 5-6, con una doble falta.
En el último parcial, Dulko dejó pasar seis break points que la hubieran dejado 2-0 al frente. Después efectivamente quebró para quedar 3-1, y otra vez para sacar por el match: 5-1. Le quebraron dos veces más.
Incluso, tuvo cinco puntos para partido desaprovechados, en dos games de saque de Ivanovic. Pero en definitiva, se terminó quedando con un duelo con más equivocaciones que méritos para cualquiera de las dos.
Quizá un dato alcance para definir el partido: entre las dos sumaron 146 errores no forzados y 22 dobles faltas.
Es la primera victoria de la jugadora latinoamericana ante Ivanovic en el historial de tres encuentros.
En la próxima ronda, la argentina jugará ante la rusa Vera Zvonareva (9ª), que no le dio chances la checa Iveta Benesova: la venció por 6-0 y 6-3.
Continua con la racha ganadora
El serbio Novak Djokovic (3º preclasificado) y el ruso Nikolay Davydenko (6º) ganaron susu duelos de segunda ronda del Abierto de Australia.
El ruso superó en sets corridos al ucraniano Ilya Marchenko, mientras que Nole se sobrepuso a un set en contra para vencer en cuatro al suizo Marco Chiudinelli.
Fue 6-3, 6-3 y 6-0 para el actual campeón del Masters, que estira su excelente momento tenístico y busca ganar un Grand Slam por primera vez en su carrera.
Desde el arranque del encuentro no hubo equivalencias entre el número seis del mundo y su oponente de 22 años, que está 119 en ese mismo escalafón. Es que la pantera rusa tomó el control de las acciones, atacó, jugó con mucha profunidad y con su habitual velocidad para desequilibrar rápidamente cada set a su favor.
De hecho, concretó 7 de las 11 oportunidades que tuvo para quebrar el servicio rival, y se tomó un promedio de apenas 40 minutos para liquidar cada set.
Éste es un paso más para Davydenko, que jamás en su carrera pudo superar los cuartos de final en Melbourne.
En la próxima ronda se las verá con el vencedor del duelo entre el argentino Juan Mónaco (30º) y el francés Michael Llodra.
Otro favorito que avanzó fue el español Nicolás Almagro (26), quien superó en un maratónico partido al alemán Benjamin Becker por 6-4, 6-2, 3-6, 4-6 y 6-3.
En la próxima instancia, será el rival del vencedor entre el colombiano Alejandro Falla y el español Marcel Granollers.
Por su parte, el uzbeco Denis Istomin venció al alemán Michael Berrer por 7-5, 6-3 y 6-4.
El ruso superó en sets corridos al ucraniano Ilya Marchenko, mientras que Nole se sobrepuso a un set en contra para vencer en cuatro al suizo Marco Chiudinelli.
Fue 6-3, 6-3 y 6-0 para el actual campeón del Masters, que estira su excelente momento tenístico y busca ganar un Grand Slam por primera vez en su carrera.
Desde el arranque del encuentro no hubo equivalencias entre el número seis del mundo y su oponente de 22 años, que está 119 en ese mismo escalafón. Es que la pantera rusa tomó el control de las acciones, atacó, jugó con mucha profunidad y con su habitual velocidad para desequilibrar rápidamente cada set a su favor.
De hecho, concretó 7 de las 11 oportunidades que tuvo para quebrar el servicio rival, y se tomó un promedio de apenas 40 minutos para liquidar cada set.
Éste es un paso más para Davydenko, que jamás en su carrera pudo superar los cuartos de final en Melbourne.
En la próxima ronda se las verá con el vencedor del duelo entre el argentino Juan Mónaco (30º) y el francés Michael Llodra.
Otro favorito que avanzó fue el español Nicolás Almagro (26), quien superó en un maratónico partido al alemán Benjamin Becker por 6-4, 6-2, 3-6, 4-6 y 6-3.
En la próxima instancia, será el rival del vencedor entre el colombiano Alejandro Falla y el español Marcel Granollers.
Por su parte, el uzbeco Denis Istomin venció al alemán Michael Berrer por 7-5, 6-3 y 6-4.
Del Potro y Blake jugaron el mejor partido del día
En un clímax propio de una final, Del Potro doblegó al estadounidense James Blake, 45 del mundo, por 6-4, 6-7 (3), 5-7, 6-3 y 10-8 para situarse en los dieciseisavos de final del Abierto de Australia.
Fue un gran partido de cuatro horas y 17 minutos, en el que Del Potro demostró tener mucha frialdad para superar a Blake y continuar adelante en este torneo en el que el año pasado alcanzó los cuartos de final, pero en el que el de Tandil sufrió lo indecible físicamente para hacerse con la victoria.
Tras hacerse con el triunfo, Del Potro pasó la red y se fundió en un abrazo con Blake, con el que había perdido en el único enfrentamiento anterior, en Las Vegas en 2007, cuando tuvo que retirarse por lesión.
Además de sus problemas en la muñeca derecha que arrastra desde la semana pasada en la exhibición de Kooyong, el argentino tuvo que llamar al fisioterapeuta para recibir masajes en el costado y muslo izquierdo. Blake también solicitó ayuda por un problema en el hombro izquierdo.
Fue el estadounidense el que tuvo en su mano el partido, cuando después de cuatro sets apasionantes logró situarse 2-0 en el quinto, una ventaja que el argentino anuló en el tercer juego, para luego romper otra vez en el undécimo (6-5).
El campeón del Abierto de EE.UU. llegó a sacar entonces para hacerse con el partido, pero el irreductible Blake neutralizó su saque a continuación con escalofriantes restos.
La oportunidad se le presentó al discípulo de Franco Davin cuando logró romper en el 9-8 a la cuarta oportunidad, para sentenciar después al siguiente. Ahora, metido de lleno en el torneo, Del Potro se enfrentará con el alemán Florian Mayer, que derrotó al serbio Victor Troicki, 29 favorito, por 4-6, 6-4, 7-6 (2) y 6-1.
Fue un gran partido de cuatro horas y 17 minutos, en el que Del Potro demostró tener mucha frialdad para superar a Blake y continuar adelante en este torneo en el que el año pasado alcanzó los cuartos de final, pero en el que el de Tandil sufrió lo indecible físicamente para hacerse con la victoria.
Tras hacerse con el triunfo, Del Potro pasó la red y se fundió en un abrazo con Blake, con el que había perdido en el único enfrentamiento anterior, en Las Vegas en 2007, cuando tuvo que retirarse por lesión.
Además de sus problemas en la muñeca derecha que arrastra desde la semana pasada en la exhibición de Kooyong, el argentino tuvo que llamar al fisioterapeuta para recibir masajes en el costado y muslo izquierdo. Blake también solicitó ayuda por un problema en el hombro izquierdo.
Fue el estadounidense el que tuvo en su mano el partido, cuando después de cuatro sets apasionantes logró situarse 2-0 en el quinto, una ventaja que el argentino anuló en el tercer juego, para luego romper otra vez en el undécimo (6-5).
El campeón del Abierto de EE.UU. llegó a sacar entonces para hacerse con el partido, pero el irreductible Blake neutralizó su saque a continuación con escalofriantes restos.
La oportunidad se le presentó al discípulo de Franco Davin cuando logró romper en el 9-8 a la cuarta oportunidad, para sentenciar después al siguiente. Ahora, metido de lleno en el torneo, Del Potro se enfrentará con el alemán Florian Mayer, que derrotó al serbio Victor Troicki, 29 favorito, por 4-6, 6-4, 7-6 (2) y 6-1.
Roddick, Murray y Nadal sin problemas
Para Roddick no hubo inconvenientes: fiel a sus armas de siempre dominó cada uno de los sets y se impuso por 6-3, 6-4 y 6-4. Permitió apenas un quiebre en contra en todo el partido y supo cuándo golpear para quedarse con el match.
Belluci peleó, intentó buscar el revés de su rival y acertó más de lo que falló (logró 41 tiros ganadores, más incluso que su rival). Pero no pudo mantener el ritmo que propuso el norteamericano, terminó cometiendo muchos más errores no forzados que su oponente -que jugó muy controlado y estuvo sólido en ese aspecto- y tuvo que conformarse con una derrota digna.
En total, el bombardero de Nebraska consiguió 11 aces y cerró el partido en 2 horas y 11 minutos.
El ex número uno del mundo, y semifinalista en Melbourne el año pasado jugará en la próxima instancia con el español Feliciano López que venció por 6-3, 2-6, 6-3 y 6-2 al alemán Rainer Schuettler.
Menos problemas todavía tuvo el imparable número dos del mundo, Rafael Nadal. El de Manacor marcó distancias desde el principio con Lacko, un jugador con poca experiencia en este tipo de torneos, 75 en el ránking mundial y proveniente de la clasificación.
En cada set, el defensor del título sacó rápidas ventajas que reguló a placer para no sufrir desgaste de cara a las rondas avanzadas. Tenísticamente se lo vio sólido y, sobre todo, contundente: su oponente jamás pudo tirarlo para atrás en la cancha, ni incomodarlo, y cuando él se lo propuso ganó los puntos, los games y el encuentro. Es que, sencillamente, no hubo equivalencias a la hora de jugar.
Lo más rescatable para Nadal en un duelo de escasa exigencia quizá sea que se lo vio plenamente en ritmo, con la mentalidad de siempre y físicamente impecable; además es valorable el factor clave que resulta resolver un partido con necesidad de escaso tiempo en cancha.
En total, tardó 1 hora y 51 minutos en cerrar un duelo en el que quebró el saque rival en 7 de las 10 ocasiones en las que tuvo oportunidad de hacerlo (cedió una sola vez su saque en todo el partido). El resultado final fue 6-2, 6-2 y 6-2.
En la próxima instancia, se las verá con el alemán Philipp Kohlschreiber (27º), que venció al estadounidense Wayne Odesnik por 6-4, 3-6, 6-3 y 6-2.
Por su parte el escocés Andy Murray se impuso con relativa comodidad al francés Marc Gicquel (57°) por 6-1, 6-4 y 6-3.
El británico número 5 del mundo está buscando romper la maldición de ser el único top five que no ha ganado aun un Grand Slam.
A pesar de la victoria, el saque de Murray sigue sin funcionarle del todo bien. En el primer set tuvo un bajísimo 39%. Sin embargo se las arregla con el segundo saque para hacer daño en base a su inteligente juego de base. Además supo capitalizar las dos opciones de ruptura que tuvo y en sus subidas a la red nunca falló. Así se llevó el set por un claro 6-1. En el segundo parcial mejoró con el servicio (65%) firmando 5 aces y su juego en la red siguió siendo muy efectivo quebrando una vez más y tomando ventaja de dos sets por 6-4.
El tercer set fue el más peleado, ya que Gicque se lanzó con todo a la red con singular éxito, pasando a ser un partido muy entretenido con buenos golpes de parte de ambos. Mas el francés cometió el doble de errores no forzados que Murray (16 -8) y además dos doble faltas. Esto le costó perder su saque tres veces y la ruptura que logró a costa de Murray supo a poco. El escocés cerró la manga por 6-3 y con ello el match.
Murray enfrentará en 3ª ronda a otro francés, Florent Serra(64°), quien consiguió su quinto triunfo sobre el finlandés Jarkko Nieminen(132°) esta vez en un dramático partido a cinco sets. Serra se las ingenió para a pesar de su enorme cantidad de errores no forzados (104) para imponerse por 3-6, 6-4, 5-7, 7-6(4) y 7-5.
Murray y Serra no se han enfrentado anteriormente en torneo alguno y el británico sale como claro favorito no solamente por el ránking sino por llegar mucho más descansado.
Además el francés Gael Monfils (12) venció al croata Antonio Veic por un triple 6-4, y enfrentará en 3ª rueda al estadounidense John Isner (33º), que superó al irlandés Louk Sorensen por 6-3, 7-6 (7-4) y 7-5.
El suizo Stanislas Wawrinka tuvo una destacada performance en su victoria frente al ruso Igor Kunitsyn por 6-3, 6-2 y 6-3, y se medirá con el croata Marin Cilic, que conectó 25 aces y 67 tiros ganadores para superar al australiano Bernard Tomic, de 16 años, por 6-7(6), 6-3, 4-6, 6-2 y 6-4.
El croata Ivan Ljubicic (24º) cerró con un 6-3, 3-6, 6-3 y 6-2 su triunfo sobre el kazajo Andrey Golubev, y en 3ª ronda se cruzará con el croata Ivo Karlovic.
Belluci peleó, intentó buscar el revés de su rival y acertó más de lo que falló (logró 41 tiros ganadores, más incluso que su rival). Pero no pudo mantener el ritmo que propuso el norteamericano, terminó cometiendo muchos más errores no forzados que su oponente -que jugó muy controlado y estuvo sólido en ese aspecto- y tuvo que conformarse con una derrota digna.
En total, el bombardero de Nebraska consiguió 11 aces y cerró el partido en 2 horas y 11 minutos.
El ex número uno del mundo, y semifinalista en Melbourne el año pasado jugará en la próxima instancia con el español Feliciano López que venció por 6-3, 2-6, 6-3 y 6-2 al alemán Rainer Schuettler.
Menos problemas todavía tuvo el imparable número dos del mundo, Rafael Nadal. El de Manacor marcó distancias desde el principio con Lacko, un jugador con poca experiencia en este tipo de torneos, 75 en el ránking mundial y proveniente de la clasificación.
En cada set, el defensor del título sacó rápidas ventajas que reguló a placer para no sufrir desgaste de cara a las rondas avanzadas. Tenísticamente se lo vio sólido y, sobre todo, contundente: su oponente jamás pudo tirarlo para atrás en la cancha, ni incomodarlo, y cuando él se lo propuso ganó los puntos, los games y el encuentro. Es que, sencillamente, no hubo equivalencias a la hora de jugar.
Lo más rescatable para Nadal en un duelo de escasa exigencia quizá sea que se lo vio plenamente en ritmo, con la mentalidad de siempre y físicamente impecable; además es valorable el factor clave que resulta resolver un partido con necesidad de escaso tiempo en cancha.
En total, tardó 1 hora y 51 minutos en cerrar un duelo en el que quebró el saque rival en 7 de las 10 ocasiones en las que tuvo oportunidad de hacerlo (cedió una sola vez su saque en todo el partido). El resultado final fue 6-2, 6-2 y 6-2.
En la próxima instancia, se las verá con el alemán Philipp Kohlschreiber (27º), que venció al estadounidense Wayne Odesnik por 6-4, 3-6, 6-3 y 6-2.
Por su parte el escocés Andy Murray se impuso con relativa comodidad al francés Marc Gicquel (57°) por 6-1, 6-4 y 6-3.
El británico número 5 del mundo está buscando romper la maldición de ser el único top five que no ha ganado aun un Grand Slam.
A pesar de la victoria, el saque de Murray sigue sin funcionarle del todo bien. En el primer set tuvo un bajísimo 39%. Sin embargo se las arregla con el segundo saque para hacer daño en base a su inteligente juego de base. Además supo capitalizar las dos opciones de ruptura que tuvo y en sus subidas a la red nunca falló. Así se llevó el set por un claro 6-1. En el segundo parcial mejoró con el servicio (65%) firmando 5 aces y su juego en la red siguió siendo muy efectivo quebrando una vez más y tomando ventaja de dos sets por 6-4.
El tercer set fue el más peleado, ya que Gicque se lanzó con todo a la red con singular éxito, pasando a ser un partido muy entretenido con buenos golpes de parte de ambos. Mas el francés cometió el doble de errores no forzados que Murray (16 -8) y además dos doble faltas. Esto le costó perder su saque tres veces y la ruptura que logró a costa de Murray supo a poco. El escocés cerró la manga por 6-3 y con ello el match.
Murray enfrentará en 3ª ronda a otro francés, Florent Serra(64°), quien consiguió su quinto triunfo sobre el finlandés Jarkko Nieminen(132°) esta vez en un dramático partido a cinco sets. Serra se las ingenió para a pesar de su enorme cantidad de errores no forzados (104) para imponerse por 3-6, 6-4, 5-7, 7-6(4) y 7-5.
Murray y Serra no se han enfrentado anteriormente en torneo alguno y el británico sale como claro favorito no solamente por el ránking sino por llegar mucho más descansado.
Además el francés Gael Monfils (12) venció al croata Antonio Veic por un triple 6-4, y enfrentará en 3ª rueda al estadounidense John Isner (33º), que superó al irlandés Louk Sorensen por 6-3, 7-6 (7-4) y 7-5.
El suizo Stanislas Wawrinka tuvo una destacada performance en su victoria frente al ruso Igor Kunitsyn por 6-3, 6-2 y 6-3, y se medirá con el croata Marin Cilic, que conectó 25 aces y 67 tiros ganadores para superar al australiano Bernard Tomic, de 16 años, por 6-7(6), 6-3, 4-6, 6-2 y 6-4.
El croata Ivan Ljubicic (24º) cerró con un 6-3, 3-6, 6-3 y 6-2 su triunfo sobre el kazajo Andrey Golubev, y en 3ª ronda se cruzará con el croata Ivo Karlovic.
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