El suizo Roger Federer (1º preclasificado) venció sin problemas al español Albert Montañés en la tercera ronda del Abierto de Australia, y se aseguró un lugar en los octavos de final del primer Grand Slam del año.
El número uno del mundo dominó a voluntad su duelo ante un rival muy inferior, que nunca lo pudo incomodar con su velocidad de pelota, ni con su servicio, ni con su regularidad. Al final, el tres veces campeón del torneo se impuso por un holgado 6-3, 6-4 y 6-4.
Montañés, un típico jugador de polvo de ladrillo, hizo lo que pudo con un suizo al que se notó cómodo, regulando energías y aprovechando los momentos justos para pegar y lograr quiebres (uno en cada set, lo justo y necesario para transitar un triunfo sin inconvenientes).
Sus armas fueron variadas: apretó con el saque, jugó tiros ganadores con su drive y logró molestar subiendo a la red. Sin exigirse al máximo, transitó hacia su victoria. Para arrojar una idea de su tranquilidad, ni siquiera enfrentó break points en todo el encuentro.
Así, el finalista del año pasado cerró su duelo en 1 hora y 47 minutos, y sigue avanzando en busca de la conquista de su 16ª corona en un torneo grande.
En octavos de final, su rival será el vencedor del duelo entre dos ex finalistas del torneo: el australiano Lleyton Hewitt (22º) y el chipriota Marcos Baghdatis
viernes, 22 de enero de 2010
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