Nadal venció al croata Ivo Karlovic por 6-4, 4-6, 6-4 y 6-4, mientras que Murray derrotó al estadounidense John Isner (33º) por 7-6 (7-4), 6-3 y 6-2.
El partido del mallorquí fue exactamente como se podía prever: Karlovic buscó hacerse fuerte desde su excelente servicio y esperó algún error de Nadal con su propio saque para ver si podía quebrar en algún game.
Es que el altísimo Karlovic mide 2.08 metros y no es precisamente dúctil: su táctica era sacar, sacar y sacar; intentar cerrar los punto lo más rápido posible -ya sea subiendo a la red o jugando tiros agresivos con la derecha- y no ceder por nada del mundo sus juegos de servicio.
Nadal, para contrarrestarlo, jugó a lo seguro. Intentó mover a su rivlal, algo que molestó muchísimo a un contrincante con movilidad definitivamente limitada. Rafa no arriesgó mucho, siempre jugó con margen relativamente lejos de las líneas y cada vez que le tocó sacar jugó su primer servicio a tres cuartos de velocidad para no darle lugar a la iniciativa de su oponente en un eventual segundo saque.
Así, el partido fue pasando, intenso e invariable, pero un poco aburrido. El campeón defensor consiguió un quiebre en cada set que ganó, lo suficiente para quedarse con esos parciales.
Karlovic también consiguió un único quiebre, lo que equivalió a un único set. Fue en el segundo, cuando un game con alguna definición fortuita y varios errores del ex número uno del mundo terminaron con el gigante Ivo agradeciendo al cielo la oportunidad del empate parcial.
Es que, con sus armas, lastimaba: terminó el juego con la escalofríante cantidad de 27 aces y nada menos que 86 tiros ganadores. Pero el tetracampeón de Roland Garros se equivocó muy poco (15 errores no forzados en todo el partido, apenas 2 en cada uno de los últimos dos sets) y cerró el juego en 2 horas y 36 minutos.
domingo, 24 de enero de 2010
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